`Revival among the Zulus, by Erlo Stegen, in Spanish (click here for other languages)
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here)AVIVAMIENTO EN SURAFRICA
(RELATO VERBAL COMPILADO EN LIBRO)
(TRADUCION: NELIETE VIEGAS, COLOMBIA)
ERLO STEGEN
CONVERSIÓN Y LLAMADO AL MINISTERIO
Cuando Dios me llamó para predicar Su evangelio y yo no quise
obedecerlo. Era algo muy difícil para mi, puesto que tenía otros ideales. Yo no lograba
comprender a algunos jóvenes de mi edad, y creo que ellos tampoco lograban entenderme.
Cuando ellos salían en búsqueda de novias yo decía: "no los entiendo¡ cómo es
posible! Yo, prefiero ganar plata." Y así, ellos salían a visitar a las chicas
mientras que yo me ocupaba en ganar plata, pues la plata para mi era mejor que las chicas.
Yo les decía que primero me ocuparía en ganar dinero y que lo demás vendría después.
Había un predicador excelente en nuestra iglesia. Él predicaba mejor
que los demás que yo conociera. Mis hermanos y yo en aquel entonces llevábamos chicles y
bombones para los cultos, y cuando el predicador empezaba el sermón, caíamos en el más
profundo sueño, o si no, nos comíamos los caramelos. Pero, al llegar ese predicador no
nos daba sueño; él predicaba muy bien y sus sermones eran muy interesantes, además de
muy breves ( debo admitir que era lo que más nos gustaba). Por ejemplo, en la época de
la Pascua cuando había las competiciones en Pietermaritzbug, nos acercábamos a él y le
decíamos que nos queríamos ir a las carreras: "¿ es posible que prediques un
sermón muy breve?" y él, entonces, predicaba solamente 10 o 15 minutos, y
decíamos: "¡ Este es el tipo de predicador que nos gusta!".
Pero, a pesar de ser un hombre brillante, aquel pastor sudafricano era
infeliz. En el seminario donde estudió, en Europa, fue el primer en lograr resultados tal
como ninguno lo había logrado. Fue el primer, o quizá, el ultimo. Un hombre realmente
brillante, pero, sin paz en su corazón. Jesús estaba en su mente, y no en su corazón.
Él se imaginó que, al ser un predicador, estudiando el griego, latín y hebreo, o
llenándose de conocimientos estaría satisfecho y con el problema resuelto. De esa manera
se fue a Europa a estudiar, y por mucho tiempo. Así, se dio cuenta que ni con eso tenía
paz. Entonces, decidió regresar a áfrica, hacerse misionero y predicar el evangelio.
Sus maestros no podían entender ese deseo repentino de volver, y
decían: "¿ vas a regresar a áfrica? África no necesita un hombre como tu; te
debes quedar en Europa. Vas a desperdiciar tu talento si regresas. ¿ Qué vas a hacer por
allá? Y él les contestaba: " En Sudáfrica hay muchas bananas y yo las quiero
enderezar para que ya no sean torcidas." Los maestros así, consideraran ser un caso
perdido.
Así fue que él regresó a Sudáfrica a predicar el evangelio, y se
dio cuenta que eso tampoco lo dejaba satisfecho. Y analizó que debía esforzarse más en
el trabajo. Fue cuando comenzó a trabajar y a predicar muchísimo, como muy pocos
pastores lo harían. Consecuentemente las autoridades de la iglesia dijeron: " él es
muy bueno para estar en una iglesia de negros, mejor le damos una de blancos". Así
fue que pasó a ser el pastor de nuestra iglesia.
Aquel hombre trabajaba tanto que su cuerpo ya no lo suportaba. Por fin
fue al médico, el cual era un judío no cristiano. El doctor le dijo: " es
increíble que ustedes cristianos sean personas tan nerviosas. Lo que he observado entre
ustedes es que parecen tener miedo a la muerte. Si les fuera posible, huirían de ella .
no lo entiendo. Yo soy judío y no creo que Jesús es el Mesías, pero, veo que ustedes,
los cristianos, apenas por un pequeño síntoma corren al médico, por el mismo temor a la
muerte. Ese predicador evangélico volvió a su casa avergonzado con lo que le dijo aquel
médico. Y le dijo a su esposa: " el médico me dijo que dejara de predicar por un
tiempo, que me diera un reposo, pues, de lo contrario, seguiría con esas crisis
nerviosas. Y le digo algo: aunque me toque recorrer todo el mundo yo sé que alguien me
tiene que ayudar."
El oyó hablar de un evangelista. En verdad, no le caía bien, pero
debido a su gran necesidad, no le importaba tener que ir hasta ese pastor, que, según le
dijeron, no tenía buena fama. Y se fue a Pretória a verse con el pastor. Al hablar con
él de teología quedó desconcertado. Notó que él no sabía muy bien el griego, y de
hebreo, peor aún. Y pensó: ¿ qué tendrá ese pobre a decirme? ¡ no tiene la mínima
preparación! Yo soy un teólogo, uno de los eruditos, y ese hombre no me puede
ayudar". Pero, ese hombre tan sencillo sí podía orar. Y me dijo:
"arrodillémonos y oremos." Y oró diciendo: "Señor Jesús, te pido que tu
luz alumbre". Nuestro pastor dice que al estar de rodillas la luz alumbró, y por la
primera vez en su vida él abrió su corazón y le permitió que Cristo entrara. Así fue
que sucedió el milagro en su vida. Él volvió y ya su predica era diferente; su vida era
diferente. Y a partir de ahí, Dios comenzó a trabajar también en nuestros corazones.
Me acuerdo de un día en que oré, después de un mensaje y le dije al
Señor: " Oh, Jesús, necesito de ti. Entre a mi vida, cámbiame y sálvame de mis
pecados". Poco después sentí que Dios me llamaba para el ministerio. Era algo
difícil para mi, pues no tenía conocimiento de alguien de la familia que hubiera sido un
misionero o un predicador anteriormente.. y me parecía imposible, ya que me gustaba mucho
la plata, ese era mi dios, el dinero. Y pensaba que al ser un predicador me volvería
pobre. Yo sabía que nuestro predicador era una persona pobre. Algunos predicadores ganan
buen sueldo, pero, los de nuestra iglesia eran muy pobres y yo no deseaba eso para mi.
Viví en un infierno durante 18 meses. Le oraba al Señor diciendo que
no podía pagar un precio tan alto para mi. Pero, después de ese tiempo tomé conciencia
de que el precio de la desobediencia es mucho más alto que el de la obediencia. Y abro un
paréntesis para decir que no me gustaría que nadie pasara por lo que pasé. Después de
los 18 meses le dije al Señor: " está bien Dios, yo seré un predicador, pero, con
una condición; no quiero ser un predicador solo por serlo, solo por distraer a un grupo a
los domingos por una o dos horas, solo por bautizarlas, casarlas o enterrarlas. Señor, si
voy a ser un predicador, quiero serlo para predicar la verdad. No quiero jugar de iglesia
y pastor, ya que estoy renunciando a muchas cosas. Si así voy a ser, lo voy a ser de
verdad".
Yo era muy jovencito cuando me convertí y no me gustaba los libros. En
la escuela, cuando había que leer era una carga para mi. Pero, algo extraño sucedió
cuando Jesús entró en mi corazón, pues solo quería leer y leer la Biblia; la amé
profundamente, y ella se tornó el más dulce de los libros para mi. No tenía interés
algún por los demás libros, era solo la Biblia para mi. Yo sabía que mis hermanos
tenían libros seculares, fotos de mujeres desnudas, y, sin que ellos se dieran cuenta fui
y las quemé todas. Cuando ellos vinieron a buscarlas, yo no les dije nada, porque yo era
un discípulo secreto del Señor Jesús. Yo sabía que Dios no le gustaba eses tipo de
literatura, por eso fui y los quemé, sin ni siquiera pedirles autorización a ellos.
Yo era un lector intenso de la Biblia, tanto así, que cuando mi
familia organizaba un paseo yo inventaba algo para no ir, y quedar solo, leyendo la
Biblia, orando, cantando al Señor. Antes de eso, yo nunca había cantado. En la escuela
los alumnos tenían que cantar, y yo nunca lo hacía. Les decía a los profesores: "
no me gusta y ni puedo cantar". Mas, cuando Jesús entró en mi corazón yo no podía
parar de cantar. Aprendí capítulos enteros de la Biblia, uno tras otro los memoricé,
como por ejemplo, Juan 15, Juan 17.
Las promesas de la Biblia eran muy maravillosas para mi. Leí por
ejemplo, lo que Jesús dijo: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en
vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho". Al verlo, pensé que eso era
un tesoro mas grande que cualquier cantidad de dinero o cualquier cosa que el mundo
pudiera darme. Entonces oré: "Dios, si en verdad existe una vida tal como esta, en
la cual una persona pide lo que quiere y lo recibe, yo quiero esta vida para mi. Si esta
promesa fuera la única de la Biblia, entonces valdría más que cualquier tesoro de este
mundo; el oro y la plata no se le pueden comparar." Imagine usted una vida tal, que
la persona ore e inmediatamente obtiene lo pedido. Eso generó una explosión en mi
interior.
Entre tanto, no sabíamos lo que el mundo nos podrá ofrecer. En mi
casa había un grande salón de baile. Todas las grandes fiestas de la ciudad, como
matrimonios, noviazgos, eran celebrados allá. Ya conocíamos las personas embriagadas,
bailando hasta altas horas de la noche. Y eso todo pasaba cuando éramos "excelentes
cristianos", que iban siempre a los cultos, sin faltar a ninguno. Mas, cuando Jesús
entró en nuestros corazones, perdimos el interés por esas cosas, y solo nos interesaba
Dios y Su Palabra.
Habían tantas promesas tan dulces en la Biblia, que eran mejor que
todo en el mundo, mucho más dulces que cualquier palabra en la tierra. Por ejemplo, en
Juan 14:12 Jesús dice: "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras
que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre".
Leí otra vez y la comparé con lo que Cristo hizo en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Como es
de notarse, eso llenó mi corazón de alegría. Pensaba en eso todo el día, cargando mi
Biblia de un lado a otro. En aquella noche hasta soñé con todo lo que había pensado, y
le oré al Señor diciéndole que si todo eso era posible, yo le creía, pues todo era
aplicable a mi vida. Yo no podía pensar en otra cosa, excepto que todo aquello era para
mi, pues me consideraba un buen creyente, y hacía la voluntad de Dios.
Y seguí clamando: "Señor, si me voy a convertir en un
predicador, quiero serlo semejante a ti". Yo sabía que Jesús predicaba con
frecuencia en las montañas, en los valles, otras veces en la sinagoga, y otras, quizá
más aun, al aire libre. Y le oré diciéndole que no quería predicar en las iglesias,
que si fuera necesario, hasta en las montañas, bajo los árboles, pero, que fuera tal
como el Señor lo hizo. Quería ser semejante a Él en sus enseñanzas y predicaciones.
MISIONEROS EN MEDIO DE LOS ZULUES
Cuando terminé mis estudios el Señor hizo algo que no me esperaba: me
abrió las puertas de trabajo como misionero entre los zulúes. Yo me imaginaba predicando
a los blancos, pero el Señor me llevó a trabajar con los negros. Menciono este hecho
solo porque jamás me imaginé tal cosa. Antes de que Cristo entrara a mi corazón yo no
podía imaginar que una persona que no fuera blanca fuera tan humana como nosotros. No
creía que ellos podían sentir lo mimo que nosotros. Hoy día me avergüenzo de haberlo
pensado, y me regocijo en pasar la mayor parte de mi tiempo rodeado de personas que no son
blancas. Es que cuando Jesús entra en un ser, cambia todo. Él toca exactamente en
aquello que es pecado. Yo no sabía ni siquiera hablar en zulú, menos predicar. No había
en mi ningún interés hacia ellos, mas bien, los despreciaba. Pero, porque amaba al
Señor Jesús, yo aprendí a hablar en zulú.
Fui misionero por varios años entre ellos, antes de que el avivamiento
llegara. Cuando yo predicaba entre ellos iba directo al asunto. Había oído hablar que un
pastor blanco no predicaba de esa manera, y un día un pastor indiano en confidencia me
dijo: "Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, pues si predicamos de forma
muy directa, la gente deja de venir a la iglesia". Mas, al comenzar a predicar a los
zulúes, les dije la verdad desde un principio. "ustedes tienen que arrepentirse,
tienen que cambiar, caso contrario, irán al infierno. Sus ídolos tienen ojos y oídos,
pero no ven ni oyen, Cristo es la solución". Y los zulúes me decían: "umfundisi(
pastor), escuchamos sus enseñanzas, pero usted tiene que entender que el cristianismo es
la religión de los blancos, y nosotros tenemos la nuestra. Es la tradición de ustedes,
que son cristianos porque sus padres lo fueron. Si usted fuera un zulú, sería
exactamente como nosotros". Y el diálogo seguía.
- antes yo era realmente así, como usted lo dice, pero hubo un día en que Cristo entró
en mi corazón, y todo cambió.
- Bien, decía él, el cristianismo es bueno, porque le hemos sacado provecho. Fuimos
accidentalizados, ustedes nos han construido iglesias y escuelas. Hay muchas cosas buenas
que ustedes nos han traído. Pero, aun siendo el cristianismo algo bueno, no lo es lo
suficiente. Aunque nos hagamos cristianos, no dejaremos nuestras costumbres, tenemos que
seguir adorando a nuestros dioses. Aun siendo cristianos, cuando uno de nuestros hijos se
enferman, tenemos que llevarlos al curandero o al hechicero. Debemos saber el porqué de
la enfermedad, quién le causó ese mal. Y cuando alguien se muere, tenemos que hacer una
fiesta para el difunto, para que su espíritu vuelva y le adoremos. Y si una serpiente
entra en nuestra casa, tenemos que adorarla, pues es el espíritu de un muerto que entró
en ella. Y si hay una fiesta, tomamos cerveza y un poco de carne, lo ponemos detrás de la
choza para que el muerto venga y lo coma.
- Todo eso es cosa del diablo, les decía yo. Jesús no tiene nada que ver con esas cosas.
Ustedes no tendrán que volver a hacer eso, si aceptan a Jesús.
- El cristianismo es como echar agua en fuego. Apaga todo, pero no baja hasta la raíz de
las cosas. Por eso es que guardamos nuestras tradiciones, ella si va a la raíz de todo.
- No. Cristo es suficiente. Si tienen a Cristo, con eso basta.
Un día le oré fervientemente al Señor:" Señor, por favor, sé
conmigo en este día. Dame la sabiduría y el poder del Espíritu Santo en el culto de
hoy. Dame las palabras y la autoridad para convencer a esos zulúes de que Jesús no es
Dios solo de blancos, de que Él no era un judío según la carne, mas, si, el Hijo de
Dios, que murió y resucitó al tercer día, que subió al cielo, que todo poder le fue
dado, y que hoy no hay ningún nombre dado entre los hombres por el cual pueda salvarse.
No importa la raza o el color, hay apenas un solo camino para todos, y éste, es Jesús.
Él es la verdad y la vida, y que nadie se acerca a ti a no ser por ÉL".
Preparé bien mi sermón, comencé con las profecías de Cristo en el
Antiguo Testamento, que Isaías profetizó sobre la virgen hacía mas de seiscientos años
atrás, antes que el Mesías naciera. Les conté sobre todas las promesas y cómo ellas se
cumplieron a su tiempo; eso era prueba de que las Escrituras eran verdaderas. Les dije
cómo fue que Cristo, consecuentemente murió por nuestros pecados, resucitó y que no
necesitamos ir hasta Su tumba. Que no adoramos a Mahoma, pues sus huesos todavía están
ahí en la tumba. Que no adoramos a Buda, pues él murió y todo se terminó. Que si vamos
a la tumba de Cristo, no encontraremos el menor vestigio de huesos, pues ÉL resucitó,
subió a los cielos, y que tiene todo el poder. Dios ordena que todos crean en Jesús, les
orienté a que dejaran sus hechiceros y curanderos, y que vinieran a Jesús, pues ÉL es
inmutable, no cambia, y que de la misma manera que los demás venían a Él, también
ellos debían acercarse en aquel día al Señor.
Casi no termino la predica ese día, cuando una zulú, anciana, se
acerca a mi y me dice: "umfundisi, ¿es verdad lo que nos ha dicho?"
- le dije: si, es verdad.
- ¿Jesús, el Dios de los blancos está vivo?
- Si.
- ¿ y usted puede hablar con Él?
- Claro, y usted también, si lo quiere. Eso es lo que llamamos orar. Todos pueden orar.
- Oh! Estoy feliz, pues encontré finalmente alguien que adora a un Dios vivo. Tengo una
hija ya grande que es enferma mental. Por favor, ¿usted no le podría pedir a su Dios que
la sane?
Yo no sabía ni qué hacer, fui torpe en ese momento, al pensar que los
había acorralado a ellos, sin pensar que el acorralado era yo. Y ahora no sabía cómo
salir de esa situación. No era capaz de pedirle a Dios que sanara a esa mujer. Esa es una
mujer muy sencilla, porque si fuera más inteligente yo le diría que no sabía cual era
la voluntad de Dios para ese cuadro, si quería sanar a su hija o no. Tal vez esa era la
cruz que ella tenía que llevar, o quizá todavía no era el tiempo para que Dios la
sanara.
Todos esos pensamientos cruzaron por mi mente. Si leemos la Biblia,
ella nos orienta sobre la cruz que tenemos que cargar cada cual y que Dios tiene, de
hecho, Su voluntad perfecta para con nosotros, y que también hay un tiempo determinado
para todas las cosas. Así, pensé que si yo le explicara todo eso a aquella mujer, que
era tan simple, ella no lo entendería, mas bien, la dejaría mas confundida. Me sentí
acorralado, sin saber qué hacer.
Exteriormente me mostré calmado, sin exteriorizar mi conflicto
interno. Le pregunté si su hija estaba ahí en ese momento. Ella me dijo que se
encontraba en la casa. Me sentí aliviado. Pensé que si tuviera otro tiempo pudiera
trazar otro plan. Le pregunté dónde quedaba su casa y ella me dijo que estaba cerca de 1
Km. Le indagué si podíamos llegar en carro hasta allá, y me dijo que hasta la mitad del
camino y que de ahí en adelante sería a pié. Bien, le dije, " dame un tiempo para
terminar el culto y arreglar algunas cosas aquí en la iglesia, entonces nos iremos en el
carro y caminaremos el resto del camino". Me comentó que era viuda y que tenía esa
hija y un hijo, el cual trabajaba en Durban, era casado y ella vivía con su nuera.
Cuando llegamos a la choza, miré hacia adentro y le dije: "pero
usted no me contó ni siquiera la mitad de lo que veo ahora". Encontré a la joven
atada con alambre al poste de la cabaña. Ese alambre había cortado su brazo y la sangre
todavía corría. Había cicatrices de otras heridas viejas y unas nuevas. La joven
forzaba tanto para escaparse, que el alambre le penetraba la piel y hería sus brazos.
Hablaba sin parar en otra lengua que no podía entenderse lo que decía. Entonces
pregunté:
- ¿ por cuanto tiempo ella ha estado atada?
- durante las últimas tres semanas. Ella habla todo el tiempo, día y noche, no come ni
duerme, los alimentos que le traemos, ella los tira contra la pared.
- Pero ustedes la atan con algo muy doloroso, es hasta inhumano, busquen algo mas suave
para atarla.
- Ya intentamos con todo y ella los parte, se desata y huye. Es difícil agarrarla de
nuevo. Se mete en los sembrados de los vecinos y acaba con todo, y ellos se enojan con
nosotros. Llegan aquí con perros y palos, la golpean, la maltratan y todo. Entonces ella
se va para las montañas y no vuelve. Allá llueve mucho y hace mucho frío, y yo quedo
aquí sin saber nada de ella, y preocupada.
Con lágrimas en los ojos la señora me miró y me dijo:
- ¿ se imagina como sufre el corazón de una madre en tener una hija así? Mi hija se
rompe las ropas y anda desnuda por las calles. Ella es muy violenta, cuando está por
aquí suelta, todos se encierran y no la quieren ver. Si llega a morder a alguien, los
agarra y no los deja ir, hasta que venga alguien mas fuerte y lo libere de las manos de
ese ser. Hasta entra en los colegios, y asusta a los alumnos, que a su vez, salen a volar
por las ventanas y puertas, apenas se dan cuenta que es ella.
Después de todo me enteré que hasta el jefe de la tribu reunió el
comité, y la llamó para decir que no podían seguir con esa joven loca ahí con ellos.
Ella me dijo ese día que ya no tenía ni siquiera una vaca, o una cabra o un cabrito.
Tuvo que sacrificar sus animales a los espíritus, y otros, los vendió para pagar a los
curanderos. Esa mujer se quedó sin nada, y ya no sabía qué hacer.
- no aguanto mas, estoy a punto de enloquecerme, decía. Creo que Dios lo envió a usted,
pastor, para ayudarme. Y ahora le quiero decir que( se soltó en llanto), muchas veces he
sido tentada en agarrar un cuchillo y cortarle la garganta a ella. Pero antes de hacerlo,
algo me dice que eso sería un crimen horrible, y que no lo debo hacerlo.
En confidencia un día me dijo que pensaba hasta en el suicidio, pero,
analizaba mejor y sabía que nadie cuidaría a su hija. No había solución para sus
problemas. Con lágrimas en los ojos me dijo que estaba feliz por haber encontrado a un
hombre que sirve a un Dios vivo, y que ahora tenía esperanza en su corazón por la
sanidad de su hija.
Les confieso que mi corazón estaba casi roto, y oré en lo oculto:
"oh Señor, tu eres el mismo de ayer; ¿será que no puedes hacer algo?" busqué
a tres amigos míos y les compartí la experiencia. Les pregunté si querían sumar fuerza
conmigo y orar por la libertad de aquella joven. Ellos dijeron que si. Hablé con mis
padres y les pedí un cuarto en la hacienda donde pudiéramos dejarla, mientras
clamábamos por ella. Ellos permitieron prontamente y fui con algunos hombres a recogerla.
Toda la tribu se enteró de lo sucedido. Yo le dije a mis amigos:
" amigos, hace 6 años que estamos orando por un avivamiento y no lo vemos. ¡Quien
sabe, esto será la mecha para prender el fuego! Si esta joven es libre, puede ser que el
avivamiento que hemos estado esperando se desate, pues cada persona de esta tribu la
conoce, desde el jefe hasta los niños. ¡qué victoria para el Señor será esto!
Entonces ellos se darán cuenta que sus dioses no los pude socorrer, mas, Jesús si lo
puede".
Arreglamos el cuarto y trajimos a la joven, quien mal entró y ya
partió las sillas, volteó la mesa, y tuvimos que sacarlo todo, dejando apenas el
colchón, una sábana y una cobija. Ella entonces se lanzó a partir el marco de la
ventana, después de pocas horas ese cuarto parecía un chiquero no solo de un cerdo, sino
de varios. Oramos día y noche por tres semanas, finalizando, la joven no fue curada, y
yo, a punto de una crisis nerviosa. Ella cantaba himnos y coros satánicos. Alguien me
dijo que invocara la sangre de Cristo que el diablo huiría y correría en el nombre de
Jesús. No nos resultó, pues ella cantaba blasfemando la sangre de Cristo y al muerte del
Señor Jesús, como los demonios lo hacen. Ella se sentaba desnuda, sobre su propia
inmundicia blasfemando, pisando con los pies descalzos sobre el concreto, como alguien que
agarra una porra y le pega al concreto para romperlo. Eso seguía por mucho tiempo,
mientras blasfemaba.
Después de tres semanas yo pensé: " no lo puedo entender; la
Biblia lo dice así, pero no funciona, en la teoría bien, pero mal en la práctica."
Me sentí desilusionado. Hay personas intelectuales en este mundo que dicen que no existe
un creador del universo, que no hay Dios. Dicen que hace muchos años atrás éramos
peces, que se volvieron renacuajos, después ranas, después mico, en seguida un gorila,
que se convirtió en hombre. De esa manera esos intelectuales les cuenta la historia,
incluyendo fecha y todo. Pero no hay fósiles de esa transición, hace falta los vínculos
de ella. Hace mucho, y muchos lo recuerdan, el profesor Smith tomó a un pez, el
"Coelacantus" y pensaron que ese era el vínculo perdido, pero se avergonzaron
cuando se dieron cuenta de que no lo era. Así me sentía yo, como un evolucionista,
decepcionado. Teóricamente funciona, pero en la práctica no. " y ahora, ¿qué
haré? Tendré que tomar la muchacha y entregarla a la madre y decir que ella no fue
sanada."
Todos sabían que los creyentes estaban orando por aquella chica, ellos
escucharon cuando yo les dije que abandonaran a sus ídolos, hechiceros y curanderos, que
no hicieran sacrificios pues Cristo era la respuesta para todo tipo de problema. Ellos
solo estaban esperando ver el resultado, y el Dios de los creyentes falló. Y habíamos
orado con mucha seriedad, diciéndole al Señor que no era nuestro nombre que estaba en
problema, sino el de ÉL, pues la gente no diría que nosotros fallamos, sino que Nuestro
Dios falló. Entretanto, el cielo era como de bronce, y nuestros ruegos no tenían
respuesta. Yo no podía comprender, y decidimos volver con la chica. Pero antes de hacerlo
oré y le dije al Señor: " Mi Dios, ahora clamo para que me traslades a otro lugar,
el que sea, pues ya no puedo seguir aquí, predicando a ese pueblo. Debo ser honesto con
ellos, no puedo decir que funciona, algo que no funciona, que no es verdad. Además, debo
ser honesto conmigo mismo, pues tengo un corazón y una conciencia, los cuales no pueden
disculparme".
Yo no quería decir a los zulúes que no había un Dios o que el
cristianismo no funciona. Ese era un problema que yo no podía resolver. Pensé
simplemente en partir e irme a otro pueblo; pero con la decisión de nunca mas predicar de
la manera en que lo hice allí, para terminar de forma tan horrenda.
De allí en adelante ya en mi ministerio no le creería en la Biblia de
capa a capa. Si, era la Palabra de Dios y todo su contenido era verdad. Pero, de pronto
dije: "no, mitad es verdad y mitad es irreal." Y si alguno no estuviera de
acuerdo con mi corriente de pensamiento yo le diría un "no". Seguí como un
necio, queriendo juzgarlo todo, seleccionando las porciones de la Palabra, las que eran
para tiempos pasados, las que eran para los días actuales, y que las cosas cambiaron y no
toda la Palabra se puede aplicar a los días de hoy.
Yo había predicado el evangelio durante todos aquellos años, y a
veces centenas de personas hacían la oración de fe y aceptaban a Cristo. Después
analizaba la vida de ellos, y seguían en la vida de pecado. Algunos jóvenes mirando
revistas pornográficas, otros leyendo libros indebidos, otros hasta compraban afiches de
mujeres desnudas. Y supuestamente habían aceptado a Cristo.
Empecé a reflexionar sobre ese asunto. Jesús le había dicho a la
mujer samaritana: "Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas
el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;" pensé luego que eso
no era verdad, pues en mi concepción no existe en la tierra ni pueblo ni raza que tenga
más sed que los creyentes. Algunos tienen sed del pecado, y si no los puede cometerlos
directamente, los comete indirectamente. Si no lo hacen abiertamente, lo hacen en lo
oculto. ¡Y son personas que vinieron a Cristo! Solo que todavía tienen sed; unos, del
cigarrillo, otros, del alcohol, otros, del sexo y otras cosas mas. Todo eso pensaba yo.
Algunas personas hasta llegaban a preguntar: " por qué no podemos
ir a las discotecas para danzar y aprovechar de la vida como las demás personas?" y
los padres, si es que no tienen tales inclinaciones, tendrán dificultades para domar a
sus "animalitos" y tenerlos en casa. Y se supone que son creyentes. "no,
esos no es verdad." Pensé conmigo que Jesús cometió un grave engaño al pronunciar
esas palabras. La verdad, yo no creía que Jesús se había equivocado, y si, los que
transcribieron eso. Fuera Juan el que cometió tal atrocidad al no ser fiel en lo que el
Maestro habrá dicho. Esas personas se habían acercado a mi en respuesta al mensaje
predicado, para que orara por sus necesidades, aceptaron a Cristo, pero seguían con la
sed. Bastaba con mirarlos en su exterior, con la ropa de los mundanos.
La Biblia dice que no debemos andar como el mundo, ni conformarnos con
él. Pero, hoy día si hay un creyente y un mundano caminando por la calle no se sabe
quien es quien. Y la Biblia lo dice: " no os conforméis con este mundo". Yo
sabía que eso no era verdad en la práctica, y que, por lo tanto, aquel versículo de la
Biblia no era verdad. Habían muchos versículos en los cuales yo decía que no era
verdad. Yo no le creía nada de lo que leía, solo creía en lo que estaba viviendo, en lo
que oía.
Seguí predicando por seis años mas. En total fueron doce años, y
después de eso, me vine para Mapumulo; me senté y empecé a pensar y acordarme de lo que
Dios había dicho, al llamarme al ministerio, para predicar Su evangelio. Le dije al
Señor: "Dios, si voy a predicar el evangelio, no quiero jugar de ser pastor de
iglesia. No tengo tiempo para eso, prefiero ganar dinero." Y ahora yo me preguntaba:
" Erlo, por Dios, ¿qué has hecho en estos últimos doce años? ¿ jugó de pastor
de iglesia en todo tiempo?" por doce años yo prediqué el evangelio, y no podía
señalar ni siquiera a doce personas que fueran cambiadas tal como lo dice la Biblia. No
era posible ni siquiera doce personas. Y entendí lo cierto que dice la Biblia que en los
postreros días vendrán tiempos difíciles, donde las personas aparentarán tener piedad,
mas, negarán Su poder. Y aún dice que se debe apartar de los tales. Yo no tenía el
poder, por lo tanto no podía seguir de la misma forma. Veía a otros que, aparentemente
disfrutaba de la vida, ganando dinero, y yo, un pobre misionero que predicaba algo que no
funcionaba.
LAS REUNIONES DE ORACIÓN EN MAPUMULO
En cierta ocasión, durante ese período de fracaso en el ministerio,
reuní a una congregación de zulúes que habían en Mapumulo y les confesé: " estoy
derrotado, no puedo seguir de esa misma forma." Yo siempre usaba teología para
excusar ciertas cosas, y decía que los zulúes no estaban viviendo de la manera correcta
por ser ellos ignorantes. Pensaba que si ellos tuviesen mas cultura, si hubiesen
estudiado, entenderían la verdad y tomarían posesión de ella. Ellos eran muy primitivos
e ignorantes, por eso no la podían entender. Pero, habían trozos de la Biblia que yo no
los podía olvidar. El Señor Jesús, un cierto día, tomó a un niño, le trajo a sus
discípulos y les dijo: " el que no sea como un niño no puede ver el reino de los
cielos." Y eso es lo que cada creyente, cada persona, cada pastor, cada teólogo
debería tener en el corazón. Nadie, ni en el pasado, tampoco en el futuro, logrará
entrar en el reino de los cielos, sin que se haga como un niño. Comprendí así, que
debía olvidar toda mi sabiduría y leer la Biblia como un niño. Le pregunté a los
zulúes en aquella reunión si ellos querían congregarse todas las mañanas, a las siete
para hacer un estudio bíblico, y todas las tardes a las cinco, o sea, dos cultos diarios.
El propósito era leer la Biblia como los niños, sin la preocupación de explicaciones
que sirvieran de disculpas o justificaciones, simplemente aceptando la Palabra, tal y como
estaba escrita. Y, decía: " si Dios es Dios de verdad, y la Biblia es Su Palabra,
vamos a ver si eso funciona." Ellos concordaron, y de esa manera empezamos.
Cuando nos reunimos en Mapumulo, a finales de 1966, para los estudios
bíblicos, teníamos que escoger un libro para estudiarlo. No queríamos tomar un
versículo aquí y el otro allá, como niños traviesos que toman una torta y la parte,
buscando las uvas pasas u otras golosinas que puedan haber. Podemos tolerar que un niño
actúe así, pero a un adulto, eso es absurdo. Eso no es ser como un niño; eso es ser
infantil. Algunas personas tienen sus versículos preferidos en la Biblia, los cita, los
usa y sobre ellos construyen enormes edificios doctrinarios, por ejemplo, los
"testigos de Jehová"; lo que ellos saben solamente es que Dios es un Dios de
amor, y saltan inmediatamente a la conclusión de que no puede haber el infierno.
Yo les dije a los zulúes que no procederíamos de la misma manera, que
si fuéramos a leer la Biblia, lo haríamos de un todo, no saltando de un texto a otro.
Que escogeríamos un libro y lo haríamos desde su primer versículo hasta el último. De
esa manera, tendríamos el cuadro completo de los hechos. Los zulúes tienen un cuento
sobre tres ciegos que querían ver a un elefante. Alguien vino y les dijo: - está bien,
los voy a llevar al zoológico.
Apenas llegaron los llevaron cerca del elefante. Este era enorme, pero
manso. Entonces los tres ciegos dijeron que querían dar tres pasos hacia delante para
verlo de cerca. Como sabemos, un ciego no ve con los ojos, si, con el tacto. El primer se
acercó y tocó el elefante, y el animal no se movió. El se agarró de una de las patas
traseras y dijo:- ¡ah, así es un elefante! El segundo se acercó y le tocó en la
barriga del elefante y dijo:- ¿eso es lo que dicen ser un elefante? El tercer ciego vino
y tocó la trompa del elefante.
Todos quedaran muy alegres pues finalmente habían visto a un elefante.
Regresaran contentos a la casa y alguien les preguntó: - ustedes vieron al elefante?
- si, contestaran felices.
- Entonces,¿cómo es un elefante?
El primer les dijo: - es como un tronco de un árbol muy grande.
El segundo les refutó: - oiga, usted no vio a un elefante, pues no es
así. Un elefante es como un globo enorme.
El tercer ciego les dijo:- ninguno de ustedes estuvieron allá, yo lo
toqué y vi que un elefante es como una enorme manguera de jardín.
Entonces empezaron a discutir. Los tres habían visto el elefante, solo
que vieron una parte del animal; cada cual tocó una parte diferente. Nosotros no
queríamos ser como aquellos tres ciegos. Los creyentes también podemos ser ciegos en
algunas áreas de nuestras vidas.
Decidimos escoger un libro y por alguna razón empezamos por los Hechos
de los Apóstoles. Yo siempre tuve una predilección por la iglesia primitiva. Nadie puede
leer la historia de la iglesia primitiva sin que sea tocado. Comenzamos por el primer
versículo del primer capítulo, y desde ahí el Señor inundó nuestros corazones. El
primer versículo comienza así: "En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de
todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar." El les dijo respecto a lo
que Jesús comenzó a enseñar en Lucas; y el libro de los Hechos es una continuación de
lo que Jesús hizo cuando estuvo aquí en el mundo. Su ministerio terrenal fue solo el
inicio de lo que hizo, pues no terminó con Su muerte, en realidad, Él les dijo a los
discípulos: "desearía cumplir aquello a lo que vine." Y dijo aún :
"Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?" y aun
decía: " oh, como lo anhelo, como deseo encenderlo, pero no lo puedo hacer. Tengo un
bautismo con el cual debo ser bautizado primero." No era el bautismo en agua; se
trataba del bautismo del sufrimiento y muerte de cruz. El Señor no podía encender la
llama del Espíritu Santo sin que antes padeciera la muerte de cruz. Por eso fue que dijo
que anhelaba esa llama, pero que no la podía encender todavía. Tendría que aun ser
bautizado con el sufrimiento en el Getsemaní, donde sudó gotas de sangre y en seguida
fue colgado en la cruz. Esa es la razón por la cual Jesucristo vino al mundo: para
prender la llama. Después de morir, resucitar, subir al cielo, finalmente podía cumplir
con lo que vino a hacer, y dar seguimiento a Su obra. Obra esa que no se terminó con Su
muerte; eso fue apenas el comienzo. Ahora Él la podía continuar en la plenitud de Su
poder, sentado a la diestra del Padre, y finalmente encender aquel fuego tan deseado por
tanto tiempo. Eventualmente el momento llegó y nosotros lo vemos trabajando en el mundo
en el poder de Su resurrección, en Su fuerza todo poderosa, actuando en sus discípulos.
También leemos en Hechos de los Apóstoles, en el Día de Pentecostés, después de la
venida del Espíritu sobre los discípulos, algunos de los espectadores dijeron: "
estos están llenos de mosto, por eso actúan de esa forma." Intentaron hacerlos de
tontos y hablar mal de ellos. Eso siempre va a ocurrir doquiera Dios esté trabajando.
Pero Pedro les dijo: "Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto
que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán."
Cuando leímos ese pasaje en la reunión en Mapumulo, dijimos: "
hoy es mucho mas los últimos días que hacen dos mil años atrás. Y si esa
promesa podía ser para ellos, mucho mas para nosotros." No era necesario nada mas
para darnos cuenta que estábamos viviendo en la dispensación de la iglesia primitiva.
Entendimos que esta no había llegado a su fin, que eso solo se dará cuando Cristo
viniere a buscar a Su novia. Espiritualmente hablando, estamos viviendo en la semana. La
Palabra dice que para Dios, un día es como mil años, y mil años es como un día.
Entonces, dos mil años son apenas dos días, eso quiere decir que el Pentecostés fue
apenas antes de ayer, y que no hemos llegado ni siquiera a la mitad de la semana. De esa
manera, concluimos que aquello también era para nosotros.
Cuanto mas avanzábamos, mas nuestros corazones se quebrantaban.
Leímos en Lucas que el Señor había prohibido a sus discípulos de predicar el
evangelio, hasta que descendiera sobre ellos el bautismo de fuego; no era el bautismo que
Juan hablara. Hoy día hay muchas disputas sobre el bautismo en aguas. Me acuerdo de la
palabra del doctor Edwin Orr, en 1952 o 53, en Pretória, en un enorme culto al aire
libre. El hizo algo raro; invitó a un pastor de una iglesia reformada que pasara hacia
delante, juntamente con un bautista y les preguntó: en un bautismo, ¿cuál de ustedes
usa mas agua? Yo pensé: no puede ser.¡ cómo es posible que un doctor formule tal
pregunta! Mas, él prosiguió: " vea, no hace diferencia la cantidad de agua que se
utilice, pues, lamentablemente la lengua sigue seca."
El bautismo en agua no transforma la lengua. Niños bautizados en la
infancia, o adultos, que a veces dicen cosas que no deberían estar en los labios de un
cristiano. El bautismo con fuego tiene mayor eficacia. Según la Biblia, Juan el Bautista
es el mayor entre los nacidos de mujer. Vemos a Isaías, Moisés, Abraham y otros grandes
hombres de Dios. Pero Jesús dijo que ninguno de ellos era tan grande como Juan. Podemos
preguntar entonces,¿ en qué consiste tal grandeza?
No sabemos de ningún milagro que él haya hecho, ni siquiera un ciego
que haya recibido la cura por Juan el Bautista, tampoco conocemos de un cojo que caminó
en su ministerio. Así que, ¿ dónde está su grandeza? Creo que consiste en eso: a pesar
de ser considerado el mayor, declaró que después de él vendría uno el cual él no era
digno ni siquiera de desatar sus sandalias. ¿ en qué sentido era el Señor mayor que
Juan? Juan da sus motivos: "Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más
poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os
bautizará en Espíritu Santo y fuego." Sabemos como es el fuego. Si tomamos un
hierro o un metal y lo metemos al fuego, eso se pondrá rojo y en seguida, se pondrá
blanco. No es como la pintura que queda solo en la superficie; el fuego penetra adentro.
Por lo tanto, si una persona es bautizada en el Espíritu Santo, ese fuego penetra en su
lengua, en su vida, penetra en todo su ser.
Jesús les dijo a sus discípulos que quedasen en Jerusalén hasta que
de lo alto fuesen revestidos de poder. Les dijo que aun lo que oyeron de Juan, sobre el
bautismo que él mencionara, que cuando el Espíritu viniera ellos pasarían a ser
testigos de ese poder. En verdad, había una razón especial, cuando les dio esa promesa y
les ordenó permanecer en Jerusalén. Quizá si Jesús no les hubiese dicho eso, ellos
hubiesen huido. Cuando el camino es difícil preferimos huir. Niños que creen que sus
papás son muy exigentes, tienen ganas de huir. Y hay quienes pasean de una iglesia a
otra, porque dicen que el trato es muy duro. La verdad es que si alguien no es una
bendición donde esté, acaba siendo de maldición doquiera que vaya. Los zulúes dicen
que si ponemos una papa dañada en un canasto donde hay papas buenas, ni siquiera así la
dañada se vuelve buena. Antes, echa a perder a las que estaban en buen estado. Si no
tenemos éxito donde estamos, no hay garantía de que seremos bendición en otra parte,
solo porque cambiamos de lugar. Por eso, es bueno que alguien eche raíces primero donde
está, y que no se mueva hasta que el Señor lo determine.
Jesús les dijo a sus discípulos que permaneciesen en Jerusalén,
lugar para ellos difícil de estar, pues allá los judíos llevaron al Señor a la cruz. Y
ellos allí, se escondían tras las puertas, temiendo también por sus vidas. Así que
para ellos era el peor lugar para estarse. Pero Cristo les dio la orden de quedar allá
hasta que de lo alto fuesen revestidos de poder. Cuando ellos le preguntaron al Señor si
aquel era el tiempo en que restauraría a Israel Él los reprendió severamente,
diciéndoles que no les competía saber tal cosa, que solo recibirían el poder cuando
viniera el Espíritu Santo. Es posible que hayan personas que se sienten a los pies de
Jesús, y se distraigan con cosas que no son de la voluntad del Señor. ¿Y de qué nos
sirve, amigos, estar ocupados con profecías, si no tenemos el poder del Espíritu Santo
para hacer lo que se debe y para ser lo que debemos ser? Creo que no ha habido época en
la historia donde mas se hable del Espíritu Santo que en los días actuales. En todo el
mundo se habla de eso. Al mismo tiempo me atrevo decir que las personas de este tiempo son
las mas ignorantes acerca del tema.
En tiempos atrás, cuando estuve en Holanda, después de una serie de
predicaciones sobre el avivamiento un profesor se puso de pie y dijo: "nunca pude
imaginar que por tanto tiempo sostuve ideas erróneas acerca del reavivamiento; siempre
pensé que eso tenia que ver con mucho ruido." Aun que eso siempre suceda, personas
pensarán que están llenos de mosto, cuando en realidad están llenos del Espíritu
Santo. Yo lo he probado y doy testimonio de esto: cuando el Espíritu de Dios está
realmente actuando, esos son los momentos mas silenciosos en la vida de la persona o de la
iglesia. El Señor dijo que habría una señal, cuando el Espíritu tomara a alguien, y es
que esa persona recibiría poder. Y si hay que ver señal, aceptamos este, que Jesús
mismo lo habló. Poder en griego es "dinamis" y me gusta pensar en la dinamita,
la cual tiene poder que no se usa en arena o en tierra que fue arada; se usa en la roca,
la cual se despedaza totalmente. El poder del Espíritu Santo es usado en locales tan
duros como el granito o como la roca. Ahí es donde actúa con mas vehemencia.
Jesús les dijo a sus discípulos que recibirían poder para ser
testigos. ¿qué es ser testigos? Alguien que da testimonio de lo que ha visto o que ha
oído. En griego la palabra usada para testimonio es "mártus" que también
significa mártir. Eso quiere decir que una persona está dispuesta a ir hasta las
últimas consecuencias por su testimonio. En otras palabras, Jesús prometió que cuando
el Espíritu Santo viniera sobre ellos, tendrían ya capacidad para suportar hasta la
muerte, tendrían poder para morir. ¡qué cosa extraña! Debíamos decir poder para
vivir; entre tanto, recibirían poder para morir. Bueno, es claro que hoy día no morimos
en Sur África por amor a Cristo. Hay que ir hasta Rusia para ser un mártir. Pero,
podemos ser un mártir aquí, en el sentido original del griego, que es dar testimonio de
lo visto u oído. En hebreo hay otra palabra: "aun no has resistido al pecado hasta
la muerte, a punto de derramar sangre." ¿qué significa tal expresión? Es que
alguien pueda decir que prefiera morir que contar una mentira, que adulterar, que ser un
hipócrita o un cobarde, que ser infiel al Señor, que robar. Eso es ser un verdadero
mártir.
Tal es el significado de recibir poder para ser testigo, para ser un
mártir por amor al Señor Jesús. Pedro negó al Señor, pero, después que recibió
poder nunca mas lo negó, mas bien, estaba preparado para morir por Su causa. De hecho,
según la historia, Pedro murió crucificado diciendo: "no soy digno de morir como el
Maestro; prefiero que me cuelguen en la cruz de cabeza hacia abajo." Él fue un
testigo, que tenia el poder del Espíritu Santo y podía morir por Jesús. Podía morir
por aquella verdad, morir por el mismo Dios, y lo hizo con el poder. Pero, ser mártir por
Jesús no significa estar preparado para enfrentarse solamente a la muerte física. Pablo
decía que todos los días moría. El moría diariamente, y, alguien necesita tener el
poder en el Espíritu para ser capaz de morir así.¿ cómo morimos diariamente? Jesús
murió en el Getsemaní cuando sudó sangre y exclamó diciendo: "que no se haga la
mía, pero, que sea hecha Tu voluntad." Él murió a sí mismo, antes de morir
físicamente en la cruz. Él murió por amor al Padre. Y así es que morimos a nosotros
mismos, negándonos a nosotros mismos, en vez de buscar nuestros propios intereses. No
existe nada tan difícil como esto, pero si tenemos el poder del Espíritu Santo seremos
capaces de hacerlo. El poder del Espíritu también se manifiesta de otras maneras. Si
miramos a los discípulos vemos que ellos recibieron tal poder. Pedro y Juan fueron al
templo a orar. Cierto lisiado estaba sentado a la puerta del templo, y Pedro solamente le
dijo, en respuesta a su petición: " en el nombre de Jesucristo, levántate y
anda." Y aquel hombre se levantó. Nótese lo que Pedro le dijo: " no tengo oro
ni plata, pero de lo que tengo te doy." Él estaba con Juan cuando dijo: " mira
hacia nosotros." Pero, al decir de lo que tenía, no lo dijo en plural, sino en el
singular, de lo que él tenía. Juan no tenia poder para curar a enfermos, no hay ningún
texto que hable sobre eso en la vida de Juan. Pero, él también tenía el poder del
Espíritu Santo, tal y como Pedro. El ministerio de ambos eran diferentes. Pedro, oraba
por sanidades, pero, si preguntamos sobre el poder y autoridad que Juan tenía, lo veremos
andando por las iglesias, enseñando a los creyentes sobre el amor, y a que sean uno en
Cristo Jesús. Juan experimentó el poder del Espíritu Santo de tal forma, que les
escribió una carta diciendo: "Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel
que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que
hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del
diablo; porque el diablo peca desde el principio." Este texto deja a algunos
teólogos medio confundidos, diciendo que Juan no debió haber hablado así. Es mejor que
Juan y los discípulos ya murieron, pues, con nuestras actitudes acabaríamos por
martirizarlos también. Así es que entendemos el porqué de aquel pueblo haber cortado la
cabeza a Juan el Bautista. Quizá nosotros lo hubiéramos decapitado primero que ellos.
Con leer lo que Juan el Bautista escribe en Mateo 3,¿ podemos imaginar al pastor de
nuestra iglesia predicando así? Juan, el apóstol no tenía el don de la cura, como
Pedro, pero había probado el poder de Dios de tal manera, que no podía comprender como
un nacido de Dios todavía mentía, robaba o tenía amistad con el mundo. Eso no le cabía
en la mente. Por eso es que digo que mejor que él esté muerto, si no, de pronto muchos
no escucharían lo que digo. Lo que Juan entendía es que un nacido de nuevo debía y
tenía el poder para vencer al pecado. Esta es una victoria formidable, vencer al pecado.
No solamente recibir una cura de un resfriado, un dolor de cabeza, pero, ser victorioso
sobre el pecado, andar de victoria en victoria. Eso sí es poder. Eso es lo que el Señor
quería decir al mencionar que recibiríamos poder cuando el Espíritu viniera sobre
nosotros.
Amigos, ¿a qué punto nos volvemos superficiales hoy día? Si alguien
habla en lenguas, creemos que está lleno del Espíritu, aun cuando mienta o viva en la
inmoralidad. La verdad es otra, si nos detenemos para leer la Biblia.
Cuanto mas avanzábamos en la lectura de los Hechos, tanto mas se
quebrantaba nuestros corazones. Llegamos al texto donde dice que Pedro, Juan, Santiago,
Felipe y los demás fueron al cenáculo y allí oraban, junto con las mujeres y los
hermanos del Señor, quienes al principio no creían que Jesús era el Mesías. Leímos
que todos perseveraban en común acuerdo, en oraciones súplicas. Aun el Pentecostés no
había acontecido, ellos todavía no estaban llenos del Espíritu. Mas, la muerte y
resurrección de Jesús era suficiente para hacerlos permanecer unidos, de tal forma, que
oraban en común acuerdo en el cenáculo. La muerte del Señor, la cruz y la resurrección
fueron suficiente para unirlos. Para mi este es el mayor milagro. Lo normal es ver
creyentes peleando entre sí, hablando mal el uno del otro en las espaldas. El uno mata al
otro no con obras de hechicerías, mas con la lengua. Aun así, la muerte del Señor
había penetrado tan profundamente en los corazones de los discípulos, que podían
acercarse a Dios. Y Dios pudo hablar a través de Lucas, en Hechos, que había una
perfecta unión entre ellos. La cruz de Cristo entró en aquellas vidas y logró la
unión. ¿ hasta qué punto la cruz de Cristo ha entrado en tu corazón? La cruz trata con
la enemistad, y actuó de esa manera, en la vida de ellos. Como resultado ellos podían
ser uno.
Después leímos que en el día de Pentecostés tres mil personas se
convirtieron. Cuando el Espíritu descendió hizo exactamente lo que su nombre significa,
el Consolador, que en griego es "parakletos". Significa aquel que desciende a
nosotros, que se pone a nuestro lado, con su hombro( un sentido figurado) junto al
nuestro. En otras palabras, Él se baja a nuestro nivel y usa nuestro lenguaje. Eso fue lo
que sucedió en el Pentecostés. Cada creyente podía oír en su propio idioma lo que Dios
les decía. Este es el Parakletos, el que habla nuestra propia lengua. Podemos hablar la
misma lengua, estando en mundos diferentes. Existe la lengua del teólogo, del estudiante,
del universitario, del ganadero, del pastor. Hablamos siempre lenguas diferentes, tanto
que a veces no logramos entendernos. Mas, cuando el Espíritu Santo viene, Él pude hablar
tanto en la lengua del curandero, como de la hechicera, del erudito como del ignorante,
del educado como del que no tiene cultura. No importa la raza, el Espíritu habla de forma
que todos lo entiendan, hasta un niño lo entiende. Y eso fue lo que literalmente sucedió
en el Pentecostés.
Es bueno interpretar correctamente la Palabra de Dios. En cierta
ocasión, oí de un predicador famoso, que estaba en conferencia en cierta ciudad. En
pleno culto el le dijo a la congregación:" oremos ahora como los discípulos lo
hicieron en el Pentecostés, todos hablando en lenguas." Entonces toda la iglesia
empezó a hablar en lenguas. Los hindúes pasaron y no oyeron a ninguno hablando en su
lengua, los musulmanes tampoco escucharon la de ellos, los zulúes, mucho menos. En
Pentecostés los discípulos hablaron en la lengua de los que pasaban, de los que estaban
presente, y todos podían entender. No soy contra del hablar en lenguas, pues no estaría
en contra de algo que Dios lo estableció en la Biblia. Si es de Dios y es verdadero,
bienvenido sea. Pero la Biblia dice que debemos manejar correctamente la Palabra. Debemos
exponer de manera correcta la enseñanza sobre las lenguas, sino, no podremos entender por
qué la vida de ciertas personas que dicen tener ese don no son vidas rectas.
En el Pentecostés los moradores y visitantes de Jerusalén cuando
oyeron el mensaje, sus corazones se conmovieron. Tres mil entre ellos se arrepintieron.
Nos han dicho que esa gente se reunía diariamente, y todos los días el Señor añadía
el número de los que se habían de salvar. Permanecían juntos y todos tenían un solo
corazón y una sola alma. ¡ qué milagro! Eran millones de personas. Yo creo que habían
mujeres y hasta jóvenes entre ellos, pero todos en común acuerdo, en un solo corazón y
mente. Generalmente oímos a ciertos creyentes diciendo: " menos mal que no tengo que
vivir con fulanito de la iglesia. Él me fastidia, habla demasiado, y es mejor que solo el
pastor hable durante el culto. Después de la reunión, afortunadamente fulanito se va y
ya no lo veo, pues de lo contrario no sé si lograría convivir con él." Aquella
gente era diferente. Se reunían diariamente, estaban juntos, tenían un solo corazón.
Ellos no tenían apenas un mismo uniforme, tampoco eran solamente de la misma
congregación. En el muy adentro de sus corazones ellos eran uno. En Mapumulo, en la
época de esos estudios de los Hechos, apenas éramos veinte, treinta o cuarenta personas,
pero, ya había entre nosotros algunas divisiones. Cada vez que los iba a visitar, yo les
servía de pacificador, pues el uno no suportaba el otro, tenían siempre algo en contra
del otro, y hasta reclamaban de maltrato. El uno criticaba al otro, tenían algo contra
los demás, pero no les decía en la cara, sino que iba a hablar mal a sus amigos. Otros
criticaban los pecados del prójimo, sin mirar los suyos propios, viviendo una vida doble,
con dos medidas. Un verdadero hipócrita. Solo necesitamos leer el relato del Pentecostés
para darnos cuenta de cuantos grupos de lenguas diferentes habían allá. Todos ellos,
pese a culturas diferentes, tenían un mismo corazón y una sola mente. ¡ qué milagro!
Vemos aun, que los discípulos oraron y, en esa, ocasión, el local
donde estaban reunidos tembló. No es de admirarse que se diga que la oración de un
pueblo así, haya afectado al mundo. ¿se hará visto una época en que se haga tantas
oraciones o reuniones de oración como la de hoy? Pero todavía el mundo no se ha temblado
y no se afectará jamás , a menos que los creyentes sean mas afectados por eso. Oramos y
no afectamos al mundo, y terminamos por ser mas bien, afectados por el. ¿ahora comprenden
por qué sus propios hijos terminan por afectarlos? Hasta la misma congregación muchas
veces nos afectan. Aun en la iglesia existen personas que hacen de su matrimonio la cosa
mas importante de sus vidas; otras que dicen ser cristianas y viven bajo el efecto del
alcohol.¡ y supuestamente son miembros de la iglesia! Es posible comprender ahora nuestra
reacción y la de la congregación de los zulúes de Mapumulo en 1966, cuando
estudiábamos la iglesia primitiva. Sentíamos que la misma estaba lejos de nosotros no
solo dos mil años, pero como la distancia de Norte a Sur. ¡qué diferencia!
Cuando vimos el relato de la vida de los apóstoles, tuvimos la
impresión de que Jesús no era apenas un pasatiempo para ellos, como algo de un fin de
semana. Eso era ya la propia vida de ellos. Cada día de sus vidas Jesús era el todo.
Algunos creyentes de la iglesia apostólica llegaron a tal punto que vendieron sus
propiedades, sus haciendas, y traían la renta a los pies de los apóstoles. Todo eso
porque Jesús significaba mas que cualquier cosa en el mundo para ellos. De esa forma
vivían para el Señor, reunidos diariamente y teniendo todo en común. Y no eran
comunistas. Puede ser que los comunistas intenten imitar a la iglesia primitiva, mas, sin
Jesús no funciona. Ninguno de los discípulos decía que tal cosa le pertenecía, no eran
egoístas, no pensaban en lo de ellos jamás. Ellos eran llenos del Espíritu Santo. En
eso percibimos cuando alguien está lleno del Espíritu. La persona no vive para sí, sino
para el prójimo. Eso es lo que concluimos mirando la vida de la iglesia primitiva.
Siguiendo con nuestra investigación nos dimos con las dificultades enfrentadas por la
iglesia de Jerusalén. Satanás no descansa, acercándose, llenó el corazón de
Ananías(Hch.5). el enemigo también quiere llenar nuestros corazones, con deseo de hacer
lo que es incorrecto. La Biblia nos dice que no debemos dar lugar al diablo, y eso nos lo
dice a nosotros, los creyentes. Por eso, no me venga con el cuento de que el diablo no
puede entrar en el corazón de un creyente. Si alguien dice tal cosa, no sabe de lo que
está hablando. La propia Biblia lo dice: " no deis lugar al diablo." Es
posible, lamentablemente, que un nacido de nuevo, mienta, aun cuando la llame de
"mentira santa". Cuando eso ocurra es porque el diablo ya entró en su corazón.
Es claro que un creyente no puede quedar poseído de demonios, pero, el diablo puede
llenar su corazón con tentaciones. Eso fue lo que le sucedió a Ananías. Se había
puesto de acuerdo con su esposa que venderían su propiedad, tal y como lo estaban
haciendo los demás creyentes. No sabemos el motivo, ni siquiera de quien vino la idea,
pero uno de los dos empezó todo. Y como ya algunos habían hecho eso, dijeron: "si,
es algo bueno; hagámoslo también." Nosotros los cristianos somos buenos imitadores.
Si alguien hace cualquier cosa, lo queremos hacer también, aun sin saber el porqué. El
profeta Isaías dijo que todos andábamos como ovejas, y es cierto, porque la que viene a
tras siempre hace lo mismo de la que fue adelante. Así, ellos vendieron su propiedad. De
pronto hasta habían orado a ese favor. Dios les envió comprador, y ellos, de alguna
manera concordaron en no llevar el monto total de la venta a los discípulos. Decidieron
guardar una parte y hacer de cuenta de que habían dado todo. No sabemos qué fue lo que
los motivó a hacer tal cosa. De pronto dijeron: " ya nos volvemos viejos, es mejor
tener una reserva por si acaso." Lo cierto es que ambos decidieron secretamente
llevar solo una parte de la venta a los discípulos, y reservaron el restante. Y Ananías
se fue con algún dinero. Cuando llegó ante los discípulos, puso el dinero a sus pies, y
Pedro, lleno del Espíritu Santo, luego vio que algo andaba mal. Rápidamente Pedro lo
interrogó: - eso fue lo que obtuvo con la venta de la hacienda?
- si, dijo Ananías.
- ¿por qué permitiste que Satanás llenara su corazón? La propiedad era suya y podía
hacer con ella o con la plata loe que bien le pareciera. Mas,¿ por qué tenia que
mentirle al Espíritu Santo sobre ese asunto?
Y Ananías, después de oír esas palabras, cayó muerto. En Mapumulo
notamos con temor que la iglesia primitiva era de tal forma, que no se permitía ni
siquiera una "mentira santa". No había lugar para el pecado, ni siquiera los
discípulos tenían tiempo para eso. Ellos trataban duro con el pecado, de tal forma que
alguien podría morir por un jueguito mal sano. Así era la iglesia del Cristo vivo, del
Señor resurrecto. Ahora me pregunto: ¿será que nosotros, hoy día, tenemos el derecho
de ser llamada la iglesia de Cristo? ¿ será que nos damos cuenta realmente del
significado del pecado? En la iglesia primitiva un hombre pecó contando una mentira que
quizá la consideremos como santa, y eso fue tratado con la severidad de los casos. De esa
forma, el Espíritu y la iglesia dice que es mejor que un creyente esté muerto, que vivo
en el pecado. ¿ qué es lo que hacemos hoy día? Servimos y adoramos al Rey de Reyes con
pecado en medio de nosotros. ¿sobre qué fundamento estamos construyendo? Y nos excusamos
diciendo que fulano es miembro de la iglesia desde hace mucho, que nació en ella, fue
bautizado y todo lo demás. En el día del juicio esa excusa se quemará como paja.
Ninguno que sea profesor, o miembro de una iglesia destacada, o una organización muy
grande, entrará en el reino de Dios, a no ser que haya nacido de nuevo, nacido de lo
alto, y que dé testimonio de esa realidad en su vida. Después de tres horas de lo
sucedido con Ananías, su esposa llegó, sin conocer lo que le había pasado a su esposo.
Y Pedro de una vez la confrontó:- Safira dígame,¿ ustedes vendieron la propiedad por
ese precio?
-" si." dijo ella, siendo fiel al acuerdo hecho con el
esposo. Y Pedro le preguntó del por que de tal mentira, indicando a los que llevaron el
cuerpo de Ananías, que estaban ahí para llevar al cuerpo de ella también. Al oír eso,
la mujer cayó muerta.
Amigos, la iglesia primitiva era así. Y nos preguntamos en 1966: si
hubiera una iglesia tal, ¿quién se atrevería a hacer parte de ella? ¿ qué nos
sucedería con las mentiras santas y otros pecadillos estimados? De cierta forma, le di
las gracias a Dios por no haber vivido en aquella época, caso contrario, me sentiría en
la obligación de salir por las calles diciéndole a las personas: "amigo, pilas con
aquella iglesia; es muy peligrosa y ya ha habido caso hasta de suicidio. Pedro no podía
tener un corazón lleno de amor, tampoco era un hombre de Dios. Si así lo fuera no
actuaría de esa manera tan dura. Ni siquiera le dio una oportunidad a Safira, simplemente
la confrontó delante de todos."
Estimados amigos, talvez le diéramos gracias a Dios por salvarnos de
aquella época, pues si no seríamos acérrimos enemigos del Espíritu Santo. Pero una
sola cosa les digo, que si han orado por el avivamiento, por la llenura del Espíritu, lo
están haciendo por algo que el mundo lo comprende, y quizá ustedes mismos no lo
entiendan. Vimos en la iglesia primitiva lo que sucede cuando el Espíritu viene y toma el
control absoluto de lo suyo. Lo que pasa es que leemos esos sucesos pero superficialmente,
sin conocer su verdadero significado. Imagínense si en los días de hoy hubiera una
iglesia así; talvez echaríamos a esa gente y diríamos que son fanáticos, locos, no
conocedores de la gracia. Yo les confesé a la pequeña congregación de zulúes en
Mapumulo que si yo fuera Pedro, posiblemente cuando Ananías viniera a mi yo lo
abrazaría, le daría un beso fraternal y le diría: " mi amado hermano, que el
Señor lo bendiga". A mi no me importaría si él estaba diciendo una mentira santa o
no. Yo pensaría: ui, la ofrenda que él está dando es muy buena, y de eso
necesitábamos. O quizá le diría al abrazarlo: " hermano, en la próxima reunión
de concilio propondré que seas diácono, si es que ya no lo eres." Ananías es el
tipo de personas que siempre quisiéramos tener en la iglesia, ¿no es cierto? O sea, una
persona pudiente. Mas, Pedro no dijo tales palabras, por el contrario, parece haberle
dicho mas bien, que se fuera al infierno con toda su plata. No hay lugar en la casa de
Dios para una persona que miente, que es deshonesta o que dice las verdades a medias. Es
mejor que se los coman los gusanos que verlos en la casa de Dios.
Amigos, no llegamos muy lejos en nuestra investigación. Regresamos al
capítulo tres, donde está escrito que Pedro y Juan fueron al templo a orar. Al encontrar
al mendigo Pedro le dijo: "Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando
recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo
te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda." Miremos con
atención lo que dijo Pedro. Lo primero que dijo fue: míranos. Dijimos en Mapumulo el
error tan grande de Pedro. No podemos decir que nos mire a nosotros y sí, que mire a
Jesús. No se mira a los creyentes, y sí a Dios, a Su Palabra. Jamás se dice que nos
mire a nosotros. ¡cómo Pedro pudo equivocarse de esa forma!
De pronto lo entendemos por no tener nuestros profesores, no fue a una
universidad, no fue a un seminario bíblico, ni nada por el estilo. Pero, él tuvo el
Profesor por excelencia, los demás son necios comparados con Jesús, y Pedro aprendió de
Él. Y, mirando detenidamente la Biblia para justificar el hecho nos encontramos en 2
Cor.3: "Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y
leídas por todos los hombres;" de pronto comenzamos a entender que la mano de Dios
estuvo trabajando en la vida de Pedro y de Juan de tal manera, que ellos podían decir sin
miedo a equivocarse: "míranos". Y eso sucedió aun antes de comenzar cada cual
en su ministerio. ¿ Nosotros podemos, como testigos de Cristo, como regenerados por Él,
decirle al mundo que nos mire a nosotros, antes de entregarles el mensaje? ¿ usted podrá
como padre, antes de exhortar a su hijo, decirle que lo mire, pues sus vida es intachable?
¿somos ejemplo para ellos? ¿ antes de predicar a los empleados les podemos decir que nos
mire?
Descubrimos que nosotros mismos no podíamos decir como Pedro, mas bien
decíamos que haga lo que decimos, pero no lo que hacemos. Era exactamente lo que los
fariseos decían. En Mt.23:3 el Señor dice: "Así que, todo lo que os digan que
guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no
hacen." Esta es la definición de un fariseo. El escriba y el fariseo del siglo
veinte son exactamente la misma cosa, o sea, personas que predican la verdad, pero no la
practican. Cuantas veces pensamos que fariseo es aquel que predica mentiras, y vive en
ellas. Ellos hablaban la verdad, solo que no vivían en ella.
Es como el caso de cierto predicador internacionalmente famoso, que era
invitado a predicar en diferentes lugares. En uno los viajes él llevó su mujer. Esta vez
era una catedral muy grande. Era tanto el don que tenía para predicar, que la gente
quedaba como que hipnotizados al oírlo, y el silencio en el recinto era tal, que se oía
hasta una aguja que se cayera. Tenía tanta homilética que ni siquiera usaba una misma
palabra dos veces en un mismo sermón. Dos mujeres que eran líderes en la iglesia le
dieron la bienvenida a su esposa, la acompañaron hasta el auditorio y se sentaron con
ella en la primera banca. El hombre se subió al púlpito y predicó, dejando a todos
admirados porque nunca oyeron a alguien predicando así. ¡excelente! Después salieron
del templo en un gran silencio, sin pronunciar palabra. Una de las señoras decidió
hablar y le dijo a la mujer del predicador: " oh, debe ser maravilloso,
indescriptible tener un esposo que predica así." La mujer le contestó: "si,
pero usted no sabe cómo es él cuando está en la casa." ¿Se dan cuenta? Si nuestra
vida no impresiona ni siquiera a nuestras esposas, mucho menos al diablo. Y sus hijos, ¿
usted se sorprende en saber quienes son? ¿dónde fue que aprendieron a ser quienes son?
Un fariseo es alguien que profesa una verdad, pero, sus actos contradicen sus labios. Eso
es ser fariseo. Y que Dios sea misericordioso, pues, si hay alguno entre nosotros, que se
arrepienta, y se vuelvan hijo de Dios, y deje de ser como los escribas.
Pedro le había dicho al mendigo: "míranos." Y nosotros
adquirimos conciencia, aun antes del derramamiento del Espíritu en 1966, que, si antes de
predicar a los zulúes paganos, no pudiésemos decirles que mirara nuestras vidas, no
teníamos ninguna moral para abrir nuestros labios. Así fue cuando Dios empezó a
trabajar en nosotros, corrigiendo ciertas cosas en nuestras vidas. Y notamos aun que
alguien hasta le podría haberle preguntado a Pedro que si no le daría pena decir que le
mirara la vida, pues hacia poco tiempo cuando él le traicionó al Señor de la manera mas
terrible. Pero Pedro le podría contestar: " si, mi hermano, yo si lo puedo decir. He
pecado, es verdad, mas me arrepentí y lloré mucho por el pecado cuando recibí el
perdón. Yo fui perdonado." Es cierto, cuando Dios perdona Él olvida y yo también
lo puedo olvidar. Eso es evangelio. No necesitamos vivir el pasado y si declarar nuestros
pecados perdonados, y seguir sin tener de qué avergonzarnos, si es que realmente
colocamos orden en nuestras vidas, y si de forma genuina y verdadera, nos arrepentimos. Y
aun analizamos que Pedro le dijo: " no tengo oro ni plata" y si llegamos al
punto de no tener ningún bien, ¿ le podríamos decir a la gente que nos mirara? Si
fuéramos los mas ricos, si ganáramos mucha plata, si todo fuera bien, y en todo lo que
tocáramos se convirtiera en oro, entonces, podríamos sonreír y sin ningún esfuerzo
decir: " míranos." Pero, si todo estuviera mal, si llegáramos a la quiebra, si
estuviésemos en el fin, ¿lo podríamos decir? Pedro, al decirlo, lo dijo honestamente,
no es que no querría darle algo al mendigo, es que no lo tenía. A veces decimos no
tener, pero estamos con los bolsillos llenos. Mas, Pedro dijo la verdad, y no se
avergonzó de no tenerlo. Pero, él tenia algo, que era más precioso que el oro: "
en el nombre de Jesucristo, levántate y anda."
Y respecto a ese tema le conté a la congregación de los zulúes la
historia de cierto sacerdote católico romano. Cierto día, después de una misa muy
concurrida, se puso una mesa a la entrada del templo para recoger las ofrendas. Cuando
todos salieron, la mesa estaba llena de dinero, de oro y de plata. El viejo sacerdote,
juntamente con un nuevo cura estaban contando el dinero. Y de repente el sacerdote le
dice: " vea, joven, Pedro ya no puede decir que no tiene plata ni oro." En otras
palabras, el papa ya no puede decir eso hoy día. Entonces el joven cura le añadió:
" tampoco pude decir en nombre de Jesús levántate y anda." Ya no tenemos lo
que tenía la iglesia primitiva; esos se perdió en medio del camino. Y lo que ellos no
poseían, nosotros sí lo tenemos, que es el dinero. Y eso mueve mucho nuestras vidas,¿
no es cierto? El dinero habla muy fuerte. En todo lo que hacemos, ya sea en el trabajo del
Señor, o si vamos a ofrendar, en todo consideramos primero el dinero. Quizá seamos un
poco como Judas Iscariote. Antes de terminar mi discurso, en 1966, en Mapumulo, una
persona que se convirtió hacía unos meses, se levantó llorando y dijo: "oh, unfundisi,¡
por favor no siga!" yo apenas estaba a la mitad del sermón, en la mitad de una
frase, cuando fui interrumpido. Las lágrimas bajaban sobre su rostro ansioso. Le dije que
listo, y le pregunté qué es lo que ella deseaba. Y ella me preguntó: "¿puedo
hacer la oración? Me sorprendí desorientado, sin saber qué hacer. Un nuevo convertido
se levantad a mitad del culto, me interrumpe y dice que quiere orar. No tuve acción. Ella
no tenía educación teológica, no era ujier, ni diaconiza, ni una líder; ¿será que
oraría correcto? ¿y si se equivoca? La miré y pensé: "bueno, ella no se hace la
loca, parece estar ser sincera, pues hasta llora. Está bien, puede orar." Entonces,
en medio a lágrimas esa mujer hizo una oración muy sencilla: " oh, Dios, hemos
oído cómo era la iglesia primitiva, y, ¿será que no puedes bajar para estar entre
nosotros también, tal y como hiciste a dos mil años atrás? ¿será que la iglesia de
hoy no puede ser la misma de Jerusalén? Mi corazón empezó a quemarse dentro de mi. Me
acordé de los dos discípulos en el camino de Emaús, cuando un tercer hombre desconocido
se acercó a ellos y les habló. Solamente después del partir del pan es que ellos se
dieron cuenta de que era Jesús y dijeron el uno al otro: " con razón es que
sentimos el ardor, el fuego en nuestros corazones, cuando Él abrió las Escrituras."
Yo ahora sabía lo que ellos sentían. Y ella siguió clamando: " oh, Dios, obra de
tal forma que tus hijos, la iglesia de hoy, se convierta en la iglesia primitiva.¿será
que tu no puedes hacerlo de nuevo? ¡aviva tu obra, oh, Señor! ¿será que los creyentes
no pueden ser de nuevo como los primeros cristianos?" después del culto fui a ver a
mi hermano que vivía cerca del local de reunión, y le dije que algo raro había sucedido
en aquel día. Que el culto fue interrumpido no por terroristas, mas, por una oración.
Aquella oración vino de Dios y fue guiada por el Espíritu Santo y yo creo que no se va a
tardar y el Dios de los antiguos estará de nuevo en medio de nosotros y seremos como la
iglesia primitiva.
Después de una semana y media, Dios rompió los cielos y descendió
sobre nosotros.
EL DERRAMAMIENTO DEL ESPIRITU
Está escrito en Jn.7:38: "El que cree en mí, como dice la
Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva." Y en Is.64:1-4: "¡Oh,
si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, como
fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio
tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia! Cuando, haciendo cosas
terribles cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti. Ni
nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por
el que en él espera." Yo me pregunto si alguna vez ya oramos tal y como lo describe
el profeta Isaías. Esta es una oración genuina por el avivamiento. En 1966 cuando
orábamos desesperados con la situación de cada cual y de nuestra iglesia, clamamos de
esa manera. Cuando hablo de avivamiento no me refiero a reuniones que se hacen sobre el
tema, pues empleamos mal la palabra, al referirnos a congresos o conferencias. Al hablar
de avivamiento, me refiero a que Dios rompe los cielos y desciende sobre su pueblo, la
montaña se derrite y el fuego quema realmente. Dios desciende entre nosotros y todos se
dan cuenta de Su presencia. Cuando nosotros, en Mapumulo oramos por el avivamiento,
fervorosamente, mañana y tarde, pasados dos o tres meses, ya no éramos un grupo de
estudios bíblicos, tampoco una pequeña reunión de oración: nosotros simplemente
llorábamos. Habíamos clamado para que Dios solo bajara y obrara entre los paganos. No
teníamos conciencia en esa época de que eso era simplemente imposible, pues el Señor
nunca empieza con los paganos y sí, como lo dijo Pedro, "con los de la casa de
Dios." Los creyentes son los mas culpables por no estar reavivados, experimentando
una vida santa, que los mismos incrédulos por no estar salvos.
Yo leí en la congregación lo que Jesús dijera en Jn7:38: "El
que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua
viva." Juan nunca hizo mención a un hilo de agua, o una quebrada. Si miramos esta
palabra en el nuevo testamento, nos da la idea de un río de verdad, muy caudaloso. Leemos
del Eufrates, del río del Apocalipsis, y también del río Jordán, que ni siquiera es el
mayor, aunque cuando se llena, llega a ser un río muy grande. Cuando leemos del Jordán,
nos acordamos del bautismo de Juan y sin duda, había allí muchas aguas. Cristo no solo
dijo de un río, pero que, muchos ríos fluirían. Aquí en Sur África tenemos los ríos
Tugela y Far. Sabemos que con un río podemos transformar un desierto en un jardín,
podemos generar energía, regar los campos, montar hasta fábricas. Todo eso, apenas con
un río. ¡Tanto más con varios ríos! Jesús dijo que los que creyesen en ÉL, ríos
fluirían de sus interior. Les preguntamos en Mapumulo: "hay ríos de aguas vivas
fluyendo en nuestras vidas? La respuesta fue: "no." Un río, cuanto más
extenso, es mayor, mas ancho, mas profundo y mas fuerte se torna. No podemos detener el
cauce o fluir de las aguas. Podemos intentar levantar un muro de contención para
detenerlo, pero, en realidad, cuanto mas barreras les pongamos, más fuerte se hace, más
poder genera y llega a cubrir una mayor superficie de alcance. A la final, solo se
contribuye a que las corrientes se fortalezcan mas y mas, hasta que, si el obstáculo no
es lo suficientemente fuerte, será destruido. Si la barrera pudiere resistir la fuerza
del agua, ella entonces se levanta, teniendo mayor alcance, y va a sobrepasar la altura de
la barrera. En otras palabras, si alguien cree, no habrá nada en este mundo capaz de
detener una vida de fe, con esa influencia, ese Espíritu, las aguas vivas que fluyen en
su interior. Nada lo detiene. Ni el comunismo, tampoco el mundanismo, ni cualquier otra
cosa podrá detener el agua que fluye en la vida de un solo creyente. Me acuerdo que un
día le pregunté a ese pequeño grupo: "¿ quién de ustedes creen en Jesús?"
entonces hice algo que no lo hago normalmente, que fue pedirles a los que creían que
levantasen las manos. Y todos la alzaron. Y les dije que Jesús afirmó que los que en Él
creyesen en su interior fluiría ríos de aguas vivas. Y al preguntarles que si ese río
fluía en ellos dijeron que no. ¿eso significa que ustedes no creen en Jesús? si,
lo creemos, dijeron ellos. aceptamos a Jesús y le entregamos nuestras vidas, no
hay duda de esto, contestaron. Bien, si creemos en Él, o estamos engañados, o Jesús nos
dijo mentiras. ¿qué es lo que vamos a hacer ahora? No nos vayamos a justificar o
encontrar una explicación para este texto. La verdad, a esas alturas estábamos como
perdidos, sin entender nada. Entonces, de pronto, parecía que el Señor me estaba
mostrando algo. Y les dije: " observen, Jesús dijo que los que en Él creyese, como
dice las Escrituras, en su interior fluirían ríos. En otras palabras, las Escrituras
tienen algo a decir respecto a los creyentes. Ahora, oigamos lo que dice la Biblia, pues
puede que tenga algo mas que decir que "ríos que fluyen en su interior.""
Yo no sabía exactamente hacia donde estábamos yendo con eso, pero
proseguí en decirles que siguiéramos con la investigación de las escrituras, mirando lo
que ella nos decía, sin omitir o añadir nada, sin quitar o poner. Solo así nos
daríamos cuenta si teníamos una luz sobre el asunto. Y dije:- como está escrito
"aquel que cree en mi como dice las Escrituras." No es como dice nuestras
costumbres, tampoco como lo dicta la constitución de nuestra iglesia, o nuestros
pensamientos, es como dice las Escrituras. ¿será que creemos de verdad en lo que dice la
Biblia? E inesperadamente, después de un cierto tiempo, ya terminado el periodo de
estudio, Dios empezó a tratar con el peor pecador de aquella congregación, que era yo.
Dios súbitamente empezó conmigo, el predicador. Yo siempre echaba la culpa a los demás,
siempre miraba a los demás. ¿Y ustedes saben qué pasa cuando apuntamos con un dedo
hacia los demás? Quedan tres dedos señalándonos y diciendo que nosotros somos peor que
la persona señalada. Y el dedo pulgar indica a Dios, señalando que Él es testigo de esa
verdad. Siempre hacemos juicio de las personas de acuerdo a lo que somos.
Psicológicamente hablando, alguien siempre verá sus defectos en otros. Entonces si
queremos conocer los puntos débiles de alguien, es solo oír lo que dice de los demás, y
todo lo que dijere será el reflejo de lo que es. Si un pintor ve un árbol, piensa en un
cuadro y dice: "¡oh, de aquí sale un cuadro muy lindo!" Ahora, si es un
botánico dirá: "¡oh, cuantos retoños pueden salir de ese árbol!" si llegare
el dueño de la finca donde está el árbol dirá: "pronto voy a tumbar ese árbol y
ganaré una buena plata." Si pasa algún metódico por allí dirá: que árbol tan
largo, voy a tomar sus medidas." Todos miran con los ojos de lo que pasa en sus
interior. El dicho es muy cierto: se juzga conforme a lo que se es. Y cualquiera que tenga
un poco de cordura, si se da cuenta mientras criticamos, verá lo que sucede en nuestro
interior. Si un borracho mira que alguien entró en un almacén y sale con una botella en
el bolsillo, aun siendo botella de alcohol casero o de agua, el borracho dirá que es agua
ardiente. Eso es lo que él ve en todo, pues esa es su atadura. Si un homosexual ve a dos
personas caminando juntas, ya pensará en lo peor, pues siempre juzgamos de acuerdo a lo
que somos.
Yo siempre le echaba la culpa a los zulúes por la falta de progreso en
el trabajo entre ellos. Cuando me preguntaban por qué el trabajo con los negros era tan
difícil, yo les decía: "ustedes tienen que entender que hoy día es difícil para
un blanco predicar el evangelio entre los zulúes. Ellos no aceptan fácilmente el
evangelio, pues dicen ser religión de los blancos. Ellos, en su mayoría están con la
cabeza en la política. Además, muchos están interesados en el comunismo, y, por otro
lado son unos tomadores de trago. Los Jóvenes, preocupados con las cosas de este mundo.
Ahora si ¿comprende por qué es tan difícil, y por que no puede haber un avivamiento,
tampoco conversiones? Ahora, vea que ellos tienen sus ídolos, sus propios dioses." Y
repentinamente cuando el Señor comenzó a trabajar, tuvo que hacerlo por mi. Dios tuvo
que poner Su dedo en los pecados que había en mi vida.
Me acuerdo de un sábado en la tarde, cuando algunos de los zulúes se
acercaron a mi para pedir que hiciéramos la reunión a las trece horas, puesto que
algunos tenían que caminar mucho de regreso al hogar, y no querían llegar tan tarde.
Otros que se habían ausentado de la casa durante toda la semana por el trabajo, y como
era fin de semana, querían llegar temprano. Y por eso me dijeron: " ¿será que nos
podemos reunir a la una de la tarde? Con eso tendremos tiempo para atender a los niños y
a los trabajos domésticos." Yo les dije que si, que nos reuniríamos a la una de la
tarde. La reunión fue hecha en una casa que antes era un establo. Cerca había un campo
de tenis, y el mayor(gobernador) del distrito, y su asistente, el juez, el jefe de los
correos, el jefe de la policía y un sargento, todos llegaron para jugar un partido, allí
cerca de nuestra reunión. Entonces pensé: " ¿qué pensarán ellos de mi, si con
estos africanos nos arrodillamos y clamamos a Dios?" yo conocía a aquellos blancos y
su estado espiritual. Yo tenia pena, vergüenza de ellos y me dije: "¿y ahora, qué
voy a hacer? Ellos pensarán que estoy loco." Como es de notarse, yo todavía no
tenía conciencia de lo que necesitaba ser para que la luz del avivamiento alumbrara.
Cuanto mas temprano nos "enloquecemos", será mejor. Pensé en decirles a los
zulúes que mejor nos fuéramos, y regresar solo después del partido, como a las cinco de
la tarde.¿ Pero como haría tal cosa? Yo no les podía decir que tenía vergüenza de que
me vieran orando con ellos. No les podía decir que pensaba en lo qué dirían aquellos
allá afuera sobre mi, un blanco que lloraba con los negros, orando con ellos de rodillas.
De pronto tuve una gran idea. Pensé en pararme para cerrar la ventana. De esa manera, los
blancos no iban a oír lo que pasaba dentro del establo. Eran pequeñas ventanas, que se
cierra empujándola hacia arriba. Me paré y cuando fui a cerrar, escuché algo que era
como si alguien me dijera así: " está bien, puede cerrar. Pero yo estaré afuera,
no entraré con ustedes." No necesité de un intérprete para entender ese lenguaje;
lo comprendí que no era la ventana que dejaba a Dios por fuera, y si mi orgullo. Por la
primera vez en mi vida entendí que el Espíritu de Dios es santo. Nunca lo había
entendido. Centenas, quizá millones de veces lo menciona el Espíritu en predicaciones,
pero nunca lo comprendí, nunca se me fue revelado, nunca había visto antes la santidad
de Dios. Yo decía al Espíritu santo, pero eso no significaba nada para mi.
Necesitamos tener mucho cuidado con lo que hacemos y oímos, pues es
tan fácil decir que hemos sido bautizados en el Espíritu Santo, que estamos llenos del
Espíritu. Pero las personas miran nuestras vidas. Yo conocí a dos personas que hablaban
en lenguas y decían estar llenas del Espíritu, y una de ellas tenía un vocabulario
sucio, terribles las palabras que decía... ningún creyente las debe usar. Ella echaba
maldiciones como nadie. La otra persona vivía con las mujeres ajenas, adulterando con
ellas. Y esa arma yo la usaba en cada ocasión para puyarlos. Les decía: " usted que
dice ser lleno del Espíritu, venga al altar y muestre su espiritualidad en una vida
santa." Entretanto que desafiaba, yo mismo no tenia idea de lo que era el Espíritu
Santo. Mi actitud era así porque somos inclinados a profesar mucho y vivir poco, y, con
eso traemos deshonra al nombre de Dios. Es mejor decir que tenemos muy poco, que nada
somos, y tratar de vivirlo mas.
Cuando Dios bendijo a Andrew Murray y la iglesia reformada con una gran
avivamiento en Cabo, el Espíritu descendió y obró poderosamente, aun que Murray
enfrentó muchas oposiciones. Yo siempre digo que se puede medir la profundidad de la obra
de Dios por la cantidad de oposición que se enfrenta. Si no hay tanta oposición es
señal de que Dios tampoco ha hecho tanto. Algunos pastores de la misma iglesia de Murray
dijeron que él estaba enseñando una falsa doctrina, que se había salido del carril. Y
nombraron a dos personas para que fueran a hablar con él e investigaran sobre ese asunto.
Le acusaron de ser muy extremista, y que el patrón de vida cristiana que él enseñaba
era muy alto. Después de pasar dos semanas con Andrew Murray ellos regresaron y dieron el
relato: " hermanos, él no predica la mitad de lo que vive." Quien está allá
con ellos y ve cómo viven, solo puede decir lo que vio. Eso sí es bueno. Es mucho mejor
ser como la reina de Sabá, que cuando llegó a la presencia del rey Salomón y vio su
reino le dijo: "no me dijeron ni la mitad de lo que veo." Mas, todos tenemos la
tendencia de hablar más de la cuenta, más de lo que somos y de lo que realmente valemos.
Hay que tener cuidado con eso. Muchos daños se han hecho hoy día no por los comunistas,
mas por los mismos creyentes. No por los impíos, no. Ellos no nos causan problemas. Solo
los que se llaman cristianos, pero en sí, son unos tibios. Es mejor ser un impío, no
salvo, que ser un cristiano tibio. Jesús dijo que los no creyentes eran más aceptables
para Él que los mismos cristianos que son tibios. Algunos creen que esas palabras estaban
solo en los labios de Jesús y no en Su corazón. Eso no es cierto, pues salía de Su
corazón. Tales personas le deja al Señor como que enfermo, con ganas de vomitar. Y el
Señor dice: " este es el fin de los que dicen estar en mi, pero son tibios. En fin
de ellos es peor de que un pagano." Y esos eran los pensamientos que me dominaron en
aquel entonces y por primera vez en mi vida yo tuve conciencia de la santidad de Espíritu
de Dios. Al mismo tiempo el Señor me enseñó cómo el orgullo es odioso ante Sus ojos.
Orgullo es un pecado hediondo. Yo vi algunas palabras escritas delante de mi, donde decía
que Dios resiste al soberbio. Y pensé: ¡como, yo no sabía eso! Siempre pensé que era
el diablo que hacían las cosas difíciles para mi y me ponía resistencia. Y ahora la
Palabra dice que es Dios el que me pone resistencia. Dios resiste al soberbio y no
Satanás. ¿cuál es la mayor amenaza para nosotros? Existen muchas cosas. Unos dicen que
son los terroristas, pues solo se duerme en las noches con las ventanas y puertas muy
aseguradas. Otros dicen que son los negros la gran amenaza. Pero, ¿sabe realmente cuál
es la verdadera amenaza? Es Dios, aquel que nos salvó. Los hijos de Israel fueron todos
salvos por la sangre. Ellos bebieron de la roca que es Cristo. Lea 1Cor.10, y la misma
mano que los salvó se volvió contra ellos y los hincó en el desierto, y los que
quedaron, tuvieron que caminar sobre los huesos secos. Dios en Su ira, se puso en contra
de ellos. No hay que temer a nadie en este mundo, pues solo hay uno a quien debemos temer:
a Dios. Aunque todo el mundo sea por nosotros, si ÉL es contra nosotros, estaremos
luchando en una guerra perdida. Por otro lado, un hombre y Dios son mas que todo el mundo,
y aunque todo el mundo se levante en contra de tal hombre, él y Dios son victoriosos pues
no estarán en la minoría, pero en la mayoría. La Biblia dice que si Dios es por
nosotros, ¿ quién será contra nosotros? La palabra "si" no expresa una
condición. Entretanto debemos preguntar: ¿Él es realmente por nosotros? Y si usted es
una persona sin preconceptos, sin doble ánimo, sin doble medidas, si mira a ciertos
creyentes dudará si Dios es realmente por ellos. Yo he visto eso: donde hay orgullo, Dios
no está a favor de aquella obra; mas bien, contra ella.
Así vi a Dios resistiéndome y clamé. Yo pensaba que era el diablo
que me hacía oposición, pero ahora veía que era el mismo Dios. Si estos dos gigantes
están contra mi, no hay esperanza alguna. Si fuera solo el diablo, creo que por la gracia
de Dios yo lo podría vencer. Pero, si Dios es contra mi, seguro que estoy perdido. Dios
entonces, a esas alturas, comenzó a pasarme en el molino de carne, sin saltar del pie a
la cabeza; comenzó por la cabeza misma, por mi soberbia. Nunca se olvide que Dios se
opone a cualquier obra donde hay orgullo, pues Él no aprueba tal cosa y no oculta el
hecho de que resiste al soberbio.
El Espíritu Santo empezó a señalar mis pecados, uno tras otro. Él
hizo exactamente lo que está escrito en Jn 16 cuando el Señor dijo: "es necesario
que me vaya, de lo contrario, el Consolador no vendrá. Y cuando Él venga, os guiará en
toda verdad, y convencerá el mundo de pecado, de justicia y de juicio final."
Cristo, al decir que vendrá el Consolador, ¿qué irá hacer en su venida? Nos
confortará. ¿hay algún consuelo en estar bajo la convicción del pecado? Estar bajo el
pecado es algo que nos causa incomodidad. Hace algunos años un predicador aquí de la
Costa Norte me preguntó: "¿usted cuando predica hace mención al pecado?" yo
le contesté no ser un predicador de mucha cultura o muchos conocimientos, que por eso no
podía hablar de muchas otras cosas, a no ser del pecado. Y él me dijo que cuando hablaba
del pecado, inmediatamente la gente se incomodaba y se retorcía en las sillas. Él tenía
una congregación de blancos.
Ahora, ¿por qué razón vino Cristo? ¿por qué Su nombre es Jesús?
Solo porque Él nos vino a salvar de nuestros pecados. ¿por qué murió en la cruz,
derramando Su sangre? ¿ no fue exactamente para quitar nuestros pecados y tratarlos? Él
se hizo pecado por nosotros, y murió por nosotros para salvarnos del pecado. Cuando el
Señor dijo que el Espíritu Santo vendría para sustituirlo, los discípulos se pusieron
tristes. ¿Podemos imaginar algo mejor que tener a Jesús con nosotros, verlo, ver Su
gloria, oírlo, estar con Él y contarle todos nuestros problemas? Entretanto Él dijo a
sus discípulos que había algo mejor, que por eso tenía que irse para que el Consolador
viniera y convenciera el mundo del pecado. Nuestra costumbre es decir que el Espíritu
convencerá al mundo y no a los creyentes. Siempre criticamos a los políticos y decimos
que ellos tienen dos caras, pero quizá somos peor que ellos. Si la Biblia dice que Dios
amó al mundo, nosotros decimos que Él nos amó a nosotros. Mas, si dice que Él
convencerá al mundo, decimos que convencerá a otros, no a nosotros. Hay algo de errado
en eso. Jesús dijo que el Espíritu vendría para convencer al mundo y Pedro dijo que Él
comienza tal obra por la casa de Dios. Esa obra que convence de pecado empieza en la
iglesia. Él trata con el pecado, convence las personas del pecado. Siempre que el
Espíritu se mueve, lo hace cómo Jesús lo declaró: convenciendo a las personas del
pecado. Cuando desciende el avivamiento, lo primero que las personas hacen no es
exactamente adorar a Dios. Amigos, perdón por tener que hablar así, pero eso es
insensatez, es poner el carro delante de los bueyes, es distorsionar la Palabra de Dios.
Lo primero que hace el Espíritu al descender sobre la vida de alguien es convencerla del
pecado. Viene el quebrantamiento, las personas lloran por sus pecados, y quedan mas bien
angustiadas y no alegres. Eso es señal de que Dios descendió a través de Su Espíritu,
que se mueve. Las personas tocadas de esa manera, están llenas de lágrimas, llorando, y
no precisamente sonriendo. Hoy día muchas conversiones no son genuinas, pues las personas
no nacen del Espíritu. Son cristianos, pero en realidad no saben qué significa
convicción de pecado. Se les puede preguntar si realmente fueron nacidas del Espíritu
Santo, si de verdad lo tienen en sus vidas. Jesús les dijo a los discípulos, en la
ocasión en que estaba partiendo, que enviaría el Consolador , el cual convencería a las
personas de pecado, de justicia y de juicio. Eso es lo que el Espíritu Santo hace. Pero
vuelvo a preguntar si hay algún consuelo en eso . hay que tener cuidado. Si el Espíritu
comienza a convencer las personas de pecado, algunos terminarán en un hospital para
enfermos mentales. Y yo les digo algo: estar bajo la convicción del pecado es un tanto
desagradable. Queridos amigos, no puede haber consuelo alguno a no ser que seamos
convencidos de nuestros pecados, de tal forma que corramos y nos refugiemos en la cruz, y
así, nuestros pecados sean lavados. La verdad es que no podemos amar a Jesús si no
sabemos qué significa tener los pecados perdonados. Cuanto mas profunda la convicción de
pecado, mejor, pues a quien mucho se le perdona, mucho se le ama. Los que mas aman a
Jesús son los que han pasado por el mas profundo convencimiento de pecado, y en quien la
tristeza, según Dios llegó al hondo. Esos son los que mas aman a Jesús, y no solo lo
dicen pero también lo demuestran con hechos, con obras.
Días después del inicio de las reuniones diarias en la congregación
de los zulúes en Mapumulo, yo llegué al local y los hermanos ya estaban reunidos
cantando. Yo sentí que debía reunirme inmediatamente con ellos. Pero pensé que no
podía llegar sin el traje apropiado para la reunión. Tampoco podía llegar sin la Biblia
en la mano. ¿qué dirían de mi? Pensé inmediatamente en tres personas a quienes no
quisiera desagradar. Y de repente una palabra me vino a la mente cuando el profeta Elías
se presentó ante el impío Acab y le dijo: " rey, Dios delante de quien estoy."
Piense un momento en esto.¿ Usted ya estuvo delante de un rey o de un ministro de la
república, o de un presidente? Si ya estuvo, ¿de qué tiene conciencia al estar frente a
él? El profeta Elías se presentó delante del hombre que le había dicho: "usted es
mi enemigo y yo tengo el poder para matarlo." Pero Elías solo le dijo: "rey,
Dios delante de quien estoy..." Él estaba conciente de estar delante de Dios, pues
vivía en la misma presencia de Jehová, y aun cuando estaba delante de un rey terrenal,
tenía conciencia de estar delante de Dios. Sentí en aquella ocasión que no podía
hablar como el profeta Elías, pues no estaba conciente de estar delante de Dios, mas,
delante de los hombres. No pensé en lo que Dios podría decir, ni siquiera me pregunté
cómo Él se sentiría conmigo, solo pensé en aquella persona de la congregación. No
pregunté sobre lo que Dios desea de mi o cuál sería Su reacción respeto a mi actitud.
Yo estaba delante de los hombres, y no delante de Dios. Amigos, no tengo palabras para
explicar lo que eso significó para mi. Eso rompió mi corazón, pues yo amaba al profeta
Elías y deseara que hubiera mas personas como él, que pudiesen orar y tener la cabeza
entre las rodillas, y ver el poder de Dios. Personas que no fuesen como algunos, que oran
por avivamiento y éste nunca viene, mas, creyentes que oren hasta recibir la respuesta,
aunque tengan que clamar siete veces y después oír que alguien diga que hay una nube
como una mano en el cielo. Entonces, decir: "está llegando." Fui confrontado
por el hecho de mar al profeta, y no ser como él. Mi corazón se partió en dos. Entonces
clamé: "Señor, perdóname por no estar delante de ti." Y mientras oraba vino a
mi mente eso: " si yo quisiera agradar solo a los hombres, no sería un siervo del
Señor Jesucristo." Sinceramente, eso me conmovió. Pensé que por doce años venía
trabajando con los zulúes y diciéndoles que soy siervo de Dios y les he predicado. Pero
ahora, analizado y comprobado por la Palabra de Dios, yo había sido descalificado.
Si yo fuera un artista les pintaría un diseño para ustedes. Ustedes
los hindúes, saben como es un templo hindú, con todos sus ídolos y dioses dentro de el.
Y Dios me mostró una foto mía: me vi entrando en aquel santuario, de rodillas en el
suelo, y adorando aquellos ídolos. Ese era el retracto de mi corazón. Yo refuté: "
oh Dios, yo he desafiado a los paganos a que no sirvan a dioses extraños, ¡y ahora yo
mismo me inclino ante ellos y los adoro!" me inclinaba ante el mundo y las opiniones
de los hombres, sin consultar lo que Dios pudiera decir. Dios me mostró que yo era un
idólatra, que tenía otros dioses. No puedo explicarles el dolor de mi corazón en aquel
momento. Entré en el local donde todos estaban reunidos y lloré. Yo no fui capaz de
predicar. Solo les dije que debíamos arrodillarnos a orar y decir: "Señor, ten
misericordia de mi, pecador." Esa fue una época en que me había olvidado que yo era
salvo, que un día había aceptado al Hijo de Dios. Solo veía que era un pecador
condenado, de no ser que el Señor me salvara de mis pecados. No les sé decir por que eso
sucedía después de tantos años. Debió haber sido luego después de mi conversión,
pero no fue así. Mi conversión no fue genuina, de haberlo sido no hubiera en mi tanto
orgullo y afán por agradar a los hombres. Yo todavía estaba delante de los hombres y no
delante de Dios. Era una vida muy superficial. Y Dios siguió sin detenerse, a revelar mis
pecados, uno tras otro. Todo eso sucedió cerca de la navidad. En esa época no tenía
propiamente el espíritu navideño. Se me olvidó que era navidad y mi sermón fue sobre
otra cosa, porque Dios estaba haciendo algo nuevo en mi. Entonces, después del culto un
negro se me acercó y me dijo: ¿usted sabía que hoy es navidad? Y le dije: " no, no
sabía de eso." Dios me estaba pasando por Su molino y tratando aquellas cosas
diabólicas en mi vida.
En otra oportunidad, cuando yo iba hacia el local de culto, me di
cuenta de que no me había rasurado. Hoy día eso no es tan malo, pues muchos van al culto
sin afeitarse. Pero en aquel entonces eso era horrible, especialmente para mi. Tenía un
primo que siempre iba así para el culto en Pieter maritzburg y nosotros lo
considerábamos como muy excéntrico por su manera de ser, por eso pensé en lo que
podrían decir de mi. Aquel pensamiento apenas me vino a la mente y fui como que fulminado
por un rayo. Las Escrituras dicen que debemos estar muertos para el mundo, y yo continuaba
vivo. Al darme cuenta de eso clamé: " oh Dios, Jesús dice que debemos creer como
dice las Escrituras, pero veo que no creo de esa manera, no estoy muerto para el
mundo." La Biblia dice que estamos muertos al mundo y al pecado.
De repente el problema del fracaso del evangelio entre los negros se
había resuelto. No eran los impíos paganos que impedían el avivamiento, era yo mismo. Y
le dije al Señor: " Dios, solo hay una persona sirviendo de obstáculo a tu obrar, y
esa soy yo." No es por fuerza ni poder, mas por Su Santo Espíritu, dice la Biblia.
Pero,¿ como es que el Espíritu podría operar a través de mi, si yo estaba lleno de
pecado, de iniquidad y maldad? Me di cuenta dónde estaba el error y clamé: " mi
Señor, yo soy el obstáculo, perdóname." Y Dios me los fue revelando uno tras otro.
Un día estaba debajo de una higuera brava, cuando algunos africanos pasaron por allí, y
me dijeron: "se nota que es un borracho, aun que no tan malo." No sé cual era
mi apariencia, pues las mismas personas a quien antes yo despreciaba ahora me desprecian a
mi. Porque Dios sabe cómo humillar al soberbio. Sentí que Jesús me recordaba lo que
cierto primer-ministro surafricano decía en uno de sus discursos, respeto a los negros:
"debemos amar al prójimo como a nosotros mismos." Y yo refuté en mi corazón
diciendo que hablar es muy fácil, hacerlo es mas difícil. Y después de muchos años,
allí debajo de aquella higuera Dios me recordaba las palabras de aquel primer-ministro:
" Erlo, ahora no es solo el primer-ministro, es el Rey de Reyes, el Dios de todas las
cosa el que le pregunta : ¿ tu amas a tu prójimo como a ti?" yo solo veía a los
zulúes delante de mi. oh Dios, yo los amo, contesté. sacrifiqué mi vida
por ellos, mas, para ser honesto, debo admitir que no los amo como a mi. No puedo decir
tal cosa. Esa fue mi respuesta. Y el Señor me hizo ver que si quería avivamiento tenía
que ser como Su Palabra lo decía. Cuando el Señor me preguntó si los amaba como a mi
mismo, le dije que el Señor estaba yendo demasiado lejos con eso. Pero Él siguió
exhortándome: " el que quiera ser el mayor será el menor de todos, el primer será
el postrero y el grande será el siervo de todos." En mi mente imaginé a un negro,
un zulú, con una maleta y yo me acercaba para decirle que me dejara llevar su carga. No
lo suporté y le dije al Señor que de esa manera no sería posible, que yo no podía
hacer cosa tal, nunca jamás. " no lo puedo, por favor, perdóname, pues realmente no
lo puedo hacer." Empecé a temblar y a partir de ahí no podía dormir en toda la
noche, y al amanecer mi cama estaba mojada de sudor a causa de ese conflicto interno que
tenía, esa lucha con Dios. Yo argumentaba con Dios y le pedía que me enviara a otro
lugar, a una isla solitaria en otro país, pero en Sudáfrica no podía hacer tal cosa,
pues ¿qué diría mi pueblo y mi propia familia? Le dije que no podía hacer lo que me
pedía. Estaba preparado para hacer cualquier cosa, menos que fuera el menor de todos
ellos, no servir a los negros. Yo podría servir a los míos, a los blancos. Pero a un
zulú, ni en pensamiento. Y fue como si el Señor me dijera que no iba a obligarme a eso,
pero que tampoco contara con el avivamiento que pedía. "Tampoco pretenda que yo
esté en medio a esa iglesia de zulúes. Si me quieres ver, yo soy el que dicto las
órdenes, pues soy el Rey y doy la palabra final. Será como yo quiera, de acuerdo à mi
voluntad." Y yo le dije que no podía pagar ese precio tan alto que Él exigía.
Entretanto Dios no menguó la presión sobre mi, antes, la aumentó. Me
dijo que lo que yo haga a un pequeño, lo estoy haciendo a Él. Medité en esas palabras,
donde Jesús dice que tomará el menor de todos y medirá la relación que tengamos con
ÉL, que será de acuerdo a la relación tenida con ese pequeño. Podemos examinar y ver
cuánto amamos al Señor, al tomar el que consideramos el menor de todos y decir si lo
amamos o no. No podemos estar ni un milímetro mas cerca de Dios si estamos distante de
esa persona. Así seremos juzgados en el día del juicio. Será un día de pánico y
choque , y ojalá nos sorprendamos ahora y no en aquel día. A veces es bueno que las
personas pasen por un trato con descarga eléctrica o choque para recobrar sus sentidos.
Queridos amigos, así nos juzgará el Señor: "lo que hiciereis al menor de
todos..." Él no nos va a preguntar cuál fue el trato con el mayor de todos, y si,
con el menor de los que creen en ÉL.¿ Pueden comprender por qué esas palabras me
afectaron tan profundamente, y por qué dije que Él me había pasado por el molino? Yo
oraba en aquella época y le decía que no había ninguna posibilidad de vivir una vida
así, en que me volviera un siervo de un negro. Y llegué a tal punto que clamé y Le dije
que si eso fuera así yo perdería mi propia vida. Entonces vino la palabra del Señor a
mis oídos: " si tu mismo la pierdes no la hallarás, pero si la pierdes por amor a
mi, la encontrarás." Empecé a tener conciencia plena de que hay un Dios en el cielo
que nos dice que lo que el hombre sembrare eso también segará. Nosotros cosechamos lo
que sembramos, solo que plantamos una semilla y la cosechamos al ciento por uno. Lo que le
hacemos a los demás, los otros nos harán a nosotros, pero cien veces mas doloroso, o
cien veces mejor. porque hay un Dios en el cielo. Quizá seria mas fácil vivir sin Él,
pues toma lo que es difícil para nosotros en el trato, de no ser que Lo reconozcamos como
el Señor de nuestras vidas. Pero hacerlo Señor de nosotros no consiste solo en palabras,
sino en permitir que las cosas sucedan conforme a Su voluntad, creyendo como dice las
Escrituras y obedeciendo Su palabra.
Queridos amigos, deseo contarles para la gloria de Dios qué pasó
cuando yo perdí mi vida, al decirle: "si Señor, sea hecha Tu voluntad." Los
zulúes, sin que yo les dijera, dejaron de llamarme umfundisi y empezaron a decirme
Baba. Un zulú jamás hace eso con un hombre blanco, generalmente usa esa palabra con
alguien de su pueblo, pero no con los demás. Yo me sorprendí al oírlos diciéndome
Baba. Ellos no sabían de lo que pasaba en mi corazón, pasaron a tratarme con mas respeto
que antes. Y así empezaron hasta a dar sus vidas por mi, luchaban por mi. Estoy
absolutamente convencido de que no hace falta orar por avivamiento, pues éste es el
rebosar natural de una vida acorde con las Escrituras. Si creemos como dice la Biblia no
necesitamos orar diciéndole al Señor que venga a operar, pues eso se dará
automáticamente. Los ríos fluirán si oramos diciendo creer como dice la Biblia.
Entonces el avivamiento irrumpirá. Dios siguió trabajando en mi vida. Oh, tantas cosas
sucedieron en ese tiempo, pero no es posible contarlas todas. Les contaré una mas. Yo le
clamé al Señor pidiéndole que se moviera de acuerdo al patrón de nuestra iglesia, de
la manera en que estábamos acostumbrados a tener nuestros cultos. Y el Señor me dijo:
"¿quién eres tu para enseñarme lo qué debo hacer? Yo no soy tu hijo, yo soy Dios
y el Espíritu se mueve como quiere, y tu no me puedes encajar en un patrón determinado.
Yo soy Dios y trabajo cómo quiero. Y si tu no estás preparado para eso, no esperes que
yo me manifieste." Eso para mi fue una lucha tremenda, hasta que me sujeté. Yo
tenía temor de que me alterara el orden del culto, y todo se volviera en un solo
desorden. Pero Dios es un Dios de orden, mis hermanos, y solo si Él no esté en el
control de la situación, no habrá nada de orden, aun cuando todo sea quietud. En
realidad, aun en medio a un orden aparente puede haber una gran confusión en el corazón.
Solo hay orden si Dios controla la situación. Finalmente llegué al punto de hincarme y
decirle a Dios que trabajara como bien lo quisiera.
Yo no sabía que al mismo tiempo Él estaba obrando en medio de la
congregación. Un creyente se acercó al otro y le pidió perdón. "hablé mal de ti,
perdóname. Hablé de ti a otros y yo no debí haberlo hecho, pues si tu hiciste algo malo
yo tendría que habértelo dicho y no hablar a tus espaldas." Esas actitudes fueron
consecuencias de lo que aprendieron en la enseñanza bíblica, que dice que si alguien
esté en pecado, debe ir a él y hablarle de su error. Mas, si en vez de eso vamos a
comentar con los demás y no tomamos medidas sobre el asunto, el que cometió la falta
perecerá por su pecado, y nosotros también. Y no me digas que estás salvo pues te
preguntaré: ¿salvo de qué? Tu no estás salvo por la lengua maligna que se inflama por
el fuego del infierno. De esa manera, silenciosa y profunda Dios trabajó en el seno de la
iglesia. Cierto día cuando nos reunimos para orar, de repente Dios rompió los cielos y
descendió. Y no habíamos pedido u orado por aquello, tampoco sabíamos qué esperar.
Pero, de pronto vino un son como de un viento vehemente, no sabría explicarles eso. Solo
puedo darles una leve comparación: es como cuando alguien va a una estación ferroviaria
y abre la válvula de un tanque de aire presionado. Y todavía no es así. Era como si
aquel viento soplase mucho a través de nosotros. El Espíritu de Dios descendió y no
hubo necesidad de decir a los demás que era Su presencia, pues había plena conciencia
del poder de Dios entre nosotros. Todos sabíamos que ÉL estaba ahí, sin decir palabras.
Solo pude poner mi mano derecha sobre mi cabeza, hincarme y adorar al Dios del cielo.
RESULTADOS DEL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU
¿qué sucedió después de esa experiencia en el local de reunión? El
Espíritu de Dios vino sobre aquel lugar, sobre toda aquel sector y trajo al pueblo para
la iglesia. La primera persona que vino a la congregación y a mi casa fue una hechicera
que vivía a siete kilómetros de distancia, y tenía una escuela de formación para
hechiceros. Cuando Dios derrama de Su Espíritu comienza a trabajar con la misma fuerza
del mal. Las montañas se derritieron, el fuego se prendió como una leña seca, que hace
hervir el agua. Al preguntarle a la hechicera qué es lo que ella quería, me dijo: "
yo quiero a Jesús. ¿Él podrá salvarme? Estoy atada con las cadenas infernales. ¿él
podrá rompérmelas? Yo no podía creer en lo que veía y oía. Le dije que hacía años
que quería convertir una hechicera sin tener resultados. Ellas decían que ser hechicera
era un don de Dios para ellas. Esas mujeres son mas impenetrables para el evangelio que
cualquier cosa. Y ahora, sin mas ni menos, llegaba una de ellas, cansada, aburrida de
aquel estilo de vida, diciendo estar atada con cadenas del infierno. Le pregunté si
alguien había hablado con ella y me dijo que nadie. Dije que si alguien le había
predicado, dijo que tampoco. Que si alguien la había invitado para aquel lugar, me dijo
que no. Yo no entendía nada, ni de donde venía, ni qué pasaba. Y ella me dijo:
"¿por qué me haces tantas preguntas? Me haces perder el tiempo, pues si Jesús no
me salva ahora, moriré e iré para el infierno." Jamás hubiera visto algo así.
Mas, finalmente dije: "¿ estás preparada para abrir tu corazón y dejar que Cristo
entre? Me dijo:- estoy preparada para cualquier cosa. ¿estás lista para confesar
tus pecados?- si. Y los confesó. Me dijo que orara por ella para que el Señor la
liberara de los espíritus malignos. Entonces ella los nombró, uno a uno: "zizus,
ndidis, ndawas. Me gustaría resaltarles que tales espíritus y el hecho de que se
apoderen de las personas, no son frutos de la imaginación de los zulúes y de otros
tantos. El zizu, por ejemplo, es una persona que está poseída por ciertos espíritus que
la capacita a hablar en lenguas nunca antes oída o aprendida. Llamé a algunos hermanos y
nos fuimos a un cuarto con esa hechicera. Creo que ninguno de nosotros hubiéramos orado
antes con alguna de ellas. Yo ya hubiera intentado antes, en otra ocasión, cuando un
endemoniado vino para ser atendido. Yo reprendí aquellas fuerzas malignas en el nombre
que es sobre todo nombre, simplemente para ser objeto de burla para aquellos demonios. Yo
no entendía el por qué del fracaso de aquel entonces. Siempre leí en Hechos que hasta
los pañuelos y trapos de Pablo eran llevados a los enfermos y endemoniados y todo huía
de ellos. Entretanto, allí estaba yo, de cuerpo y alma, sirviendo de burla para los
demonios. Y ahora, ¿cómo podría orar por una hechicera? Reuní a cinco o seis obreros y
nos sentamos en círculo, con aquella mujer en la mitad. Era una mujer analfabeta, que
venía de las glebas de aquella región y que nunca tuvo contactos con un europeo en su
vida, o con alguien de habla inglesa. Nos sentamos y empezamos a cantar un himno que habla
de la resurrección:
Él resucitó, poderoso, vencedor.
Venció el pecado y la muerte
al diablo con sus ángeles derrotó.
No hay que temer, pues
Con su propia sangre
Él, el precio pagó.
Súbitamente mientras repetíamos ese coro, aquella mujer se saltó de
la silla y se postró de rodillas en sus manos, y comenzó a andar como un animal feroz,
como un tigre que está a punto de lanzarse sobre su presa. Uno de los obreros saltó y
corrió hacia fuera del cuarto, con miedo. ¡hubieran visto los ojos de aquella
endemoniada! Llamamos al obrero de vuelta y le dijimos: "no temas, pues Cristo
subyugó toda y cualquier obra maligna."
Entonces aquella mujer nos habló en inglés, sin nunca haber ido a una
escuela, tampoco había aprendido esa lengua. Después, hizo sonidos de perros, muchos
perros. Y era tanto el ladrado, que no solo nosotros lo oíamos, sino que los de afuera
también . mi hermano tenía un perro que vino corriendo hacia la ventana, buscando a los
otros perros para morderlos. Bien, una persona puede imitar a un perro, pero no a muchos
de una sola vez. Sin mas preámbulo reprendimos a aquella fuerzas malignas, en el nombre
que está sobre todo nombre y la respuesta fue: " nosotros somos trescientos
guerreros poderosos, hombres de guerra, y nos quedaremos aquí porque es nuestra
habitación, nuestra casa. No saldremos de esta persona." No era la mujer quien
hablaba, eran las fuerzas del mal. Oramos incesantemente diciéndole al Señor que
operara, que libertara a aquella mujer. Y de repente esos demonios dijeron algo
sorprendente: "nosotros conocemos el Dios Padre y también al Dios Hijo. Pero, desde
que vino el Espíritu Santo, Su fuego nos está quemando demasiado y no soportamos el
calor." Y me acordé de lo que está escrito: " no por fuerza, ni poder, mas con
Su Santo Espíritu." En Efesios dice que nuestra lucha no es contra carne ni sangre,
sino contra potestades y principados. Todavía por años este texto fue un enigma para mi.
¿cómo puede alguien luchar contra potestades y principados? Y de inmediato vi que no era
la lucha de carne contra espíritu, sino que era el Espíritu de Dios contra esos
espíritus malignos. Finalmente los primeros cien espíritus salieron de aquella mujer,
con gran ruido. Después los otros cien y por fin los últimos. Ustedes saben como es de
arrugado el rostro de una hechicera; pero instantáneamente el rostro de esa mujer
cambió, y se parecía mas a una santa que vivía en la presencia del Señor y Maestro por
muchos años. Y con la gloria celestial brillando en su faz y en sus ojos ella dijo:
"¡ qué maravilla, Jesús me ha hecho libre, y ha roto las cadenas del
infierno!"
Y después de ella llegó otra hechicera, y otra mas, y otras mas.
Llegaron las hechiceras y después los endemoniados, uno tras otro. Por dos o tres meses
no tuvimos descanso alguno, ocupados en liberación día y noche. Habían días en que no
nos deteníamos ni siquiera para comer, cambiarnos de ropa o dormir. El Espíritu de Dios
estaba literalmente entrando en las casas y trayendo a las personas. Comenzando por las
hechiceras, curanderos y endemoniados. Les preguntamos a cada una de ellas si alguien les
había traído y decían que nadie, que no había explicación de no ser Dios. Decían que
era un poder que los movían a llegar hasta allí, y que ya no podían ni siquiera dormir,
que ya no tenían descanso. Los muros de Jericó se cayeron y ellos vinieron. Los
poseídos de espíritus inmundos se acercaron y nombraban a aquellas entidades una a una.
En muchas ocasiones nos contaron cuantas eran.
Hay muchas cosas que sucedieron que nosotros aquí en Kwa Sizabantu no
los mencionamos porque algunos creerían que es cuento de hadas. Pero hay mas cosas entre
el cielo y la tierra, que la mente humana no logra imaginar. Para entenderlas, es
necesario probarlas. Y así, en grandes números los zulúes paganos empezaron a llegar, a
cualquier hora del día, en cualquier día de la semana, saliendo al frente de la casa
encontrábamos como cien o doscientas personas endurecidas, llorando como niños. ¿qué
les pasó? Les preguntábamos, y ellos decían: " somos pecadores." Ellos
estaban convencidos del pecado, de la justicia, de la justicia de Dios y de la injusticia
de ellos. Era como si el día del juicio hubiera llegado. Me acuerdo de un cierto pagano
zulú de Singa. Un hombre adulto llorando en el cuarto como si alguien le estuviera dando
una paliza. Entré en el cuarto para ver por qué es que él lloraba de esa forma. Me dijo
que entre él y el infierno había tan solo un centímetro de distancia. Intentábamos
consolar a las personas que caían bajo el convencimiento del pecado, diciéndoles que el
Señor Jesús los limpiaba de todo pecado. Ellos decían que no sabíamos cuán profundos
habían sido sus pecados. Aquella convicción de pecado era tan profunda que algunos no
creían que Jesús pudiera perdonarlos. Decían que ninguna oración los hacían libres de
tal pecado, y cada uno de ellos querían enumerar los pecados cometidos, uno por uno. Y
llamaban de pecado todo lo que realmente fuese pecado. Luego que la luz los alumbraba,
ellos tenían la certeza de que Jesús los había perdonado, sus semblantes relucían como
de ángeles y los que llegaban llorando salían regocijando. Sus vidas empezaron a
cambiar. Las mujeres regresaban a la casa y los esposos decían:¿ oye, qué te pasó que
ahora eres una persona diferente? Tu eras la de los pantalones en la casa, tenías siempre
la última palabra, todo lo controlabas y ahora, ¿por qué estás tan sumisa?
Un cierto hombre que gobernaba su casa con vara, y que se parecía mas
a un animal salvaje que a un ser humano, cuando su esposa regresó él no lo podía creer.
"¿qué te pasó?" le preguntó a ella. "¿dónde estuviste?" ella se
volvió tan bondadosa, aun cuando él se emborrachaba, ella le preparaba la cama, y con
agua tibia lavaba sus pies. "¿qué te sucedió? pues antes cuando yo estaba irritado
o indignado tu me respondías con piedra y palo también. Y ahora no dices ni siquiera un
palabra, y me siento como un rey." el indagó:¿te volviste cristiana? ¿estuviste
con los de Mapumulo? ¿aceptaste al dios del hombre blanco? Si el dios del hombre blanco
te pudo dominar, cosa que no he logrado ni siquiera con la vara, entonces es un dios que
tiene valor. Un famoso domador de leones aquí en Sudáfrica dijo hace años atrás:
" domaré cualquier león que me traigan, solo no puedo domar a mi esposa." De
ahí podemos deducir la sorpresa del hombre al ver su esposa cambiada, al convertirse al
Señor. Después de eso el hombre vino a Mapumulo y también fue salvo.
Hasta los jóvenes se convertían. Los padres les preguntaban qué les
había pasado, pues antes siempre estaban peleando, al mandarlos a la cama iban
reclamando, al pedir un favor para la casa, también refunfuñaban, y ahora hasta lavaban
las lozas sin ni s |